Vivimos en ciudades caóticas. Nuestras vidas parecen ir al ritmo de la inmediatez. Pero en medio de las grandes urbes, aún sobreviven espacios verdes de bienestar. Nos sentamos en el parque y vemos como el viento acaricia nuestro rostro y mueve las hojas apaciblemente. Caminamos por los senderos y admiramos las plantas que nos rodean. Nos envuelven sus aromas. Pero… Un momento ¿Realmente los hacemos o sólo es una visión idílica de lo que no vivimos?

Hasta ahora, la evolución de las flores era un enigma del que se tenían varias teorías, pero ninguna de ellas se podía proponer como la solución. Recientemente, investigadores europeos proponen que todas las angiospermas proceden de un único antepasado. Una primera flor que sirvió de espejo en el que mirarse para el resto, y que ha conllevado que las angiospermas dominen la tierra. Este artículo ha sido publicado en la revista Nature, y ha supuesto un vuelco total a las teorías de la evolución floral.

Desde la aparición de la agricultura, millones y millones de plantas han sido transportadas de un lugar a otro (sobre todo sus semillas) para su plantación. El desarrollo agrícola ha permitido que numerosas especies vegetales hayan podido ser cultivadas en diversos lugares del mundo. Este fito-trasiego mundial lleva consigo el movimiento de una serie de acompañantes que no somos capaces de ver, pero que si somos capaces de cuantificar económicamente los daños que causan. En los últimos tiempos hemos empezado a oír hablar del ébola de los olivos, la temida Xylella fastidiosa.

El oro, ese metal por el que el ser humano se desvive, y que ha condicionado la riqueza o pobreza de muchos países. Desde hace mucho tiempo ser buscador de oro era una profesión que si bien podía dar pocos resultados, una piedra pequeña de ese material la hacía rentable. También ha sido motivo de numerosos casos de esclavitud. Tantas y tantas personas que han arriesgado su vida en minas de los cinco continentes. Y también ha sido un motor de creación de empleo allá donde una mina se situaba cerca.

En los úlimos días, una concejala no adscrita al ayuntamiento de Calviá (Islas Baleares) registró una moción con el fin de que la corporación municipal hiciera las gestiones necesarias para adquirir los terrenos costeros que van desde casi la ciudad de Palma hasta Andratx. Actuálmente dichos terrenos son de titularidad militar o privada. En parte gracias a ello han llegado hasta nuestros días en muy buen estado. En esta zona existen diferentes calas de elevada calidad paisajística entre las que destaca la de Rafaubeig.

Desde ya, los visitantes del Jardín Botánico de Madrid van a poder disfrutar del lugar con una nueva innovación. Se trata de una app mediante la cuál, el visitante podrá localizarse en todo momento dentro del jardín, definir el recorrido que quiere seguir, así como recavar información de 350 puntos de interés que se han definido dentro del Jardín. Podrás decirle a la aplicación el tiempo que tienes para ver el Jardín, y ella te definirá la trayectoria que debes seguir para aprovechar al máximo tu visita.

Es una gran noticia que las nuevas tecnologías se apliquen a los jardines botánicos. Estos avances ayudan a que las personas valoren y amen más a la flora, la vegetación y la naturaleza. Es cierto que la implantación de soluciones como esta requieren de aportaciones económicas de la que rara vez disponen los jardines, pero la app del Jardín Botánico de Madrid puede servir de guía para el resto.

Estamos deseando poder visitar el Jardín y probar la app. ¿La has probado? Cuéntanos que te ha parecido.

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