Y nuestros pasos nos llevan al Eastville Park de Bristol. Pero lo mejor de todo es que no era nuestro objetivo. De hecho, la ciudad de Bristol, en la costa contraria a Londres dentro de la isla de mayor tamaño del Reino Unido, es conocida por muchos motivos. Posiblemente el/la graffiter@ Banksy sea uno de los culpables de esta bien merecida fama.

Aspecto de la pradera de entrada en el EastVille Park.
Aspecto de la pradera de entrada en el EastVille Park.

Con el graffiti por bandera.

Aunque no sea el motivo de nuestra página, ni siquiera de este post, hay que hacer una mención especial a la expresión cultural imperante en la ciudad de Bristol. La ciudad del graffiti. Tanto es así que el propio ayuntamiento lo ha apoyado creando concursos internacionales y permitiendo su expresión en grandes edificios.

Tanto es así que los tours se amontonan para enseñar todas las obras de arte. Pero sin duda, lo que más busca el turista son los dibujos del que posiblemente es el graffitero (o graffitera) más famos@. Banksy es oriundo de esta ciudad, y aunque ha creado el recelo de muchos compañeros de profesión, no se puede negar que ha llevado el arte del graffiti a otro nivel.

Uno de los graffitis más famosos de Banksy en Bristol.
Uno de los graffitis más famosos de Banksy en Bristol.

De la decepción, al Eastville Park

Y si sigues los pasos de los Banksys de Bristol, llegarás al más alejado del centro. Un simio con antifaz que se han encargado de borrar y que puede crear una cierta decepción después de tanto tiempo andando (o en bus). Pero que no te decepcione este hecho porque muy cerca te puedes encontrar con una sorpresa verde que bien merece la pena visitar.

Y desde la pradera, los árboles que nos dan sombra y la pradera para tomar el sol.
Y desde la pradera, los árboles que nos dan sombra y la pradera para tomar el sol.

Y es que a pocos minutos tenemos el Eastville Park. Un parque de los muchos que te puedes encontrar en las islas británicas, pero que tiene una serie de aspectos que lo hacen bastante especial. Os lo presento.

Primero, la pradera del Eastville Park

Al entrar al parque, una enorme pradera se levanta delante tuya. Y es que ya seas amante de los deportes, de la relajación, o de la lectura, esta pradera se erige como un lugar ideal donde ir a pasar el tiempo y desconectar. De todas formas, si las condiciones ambientales no son del todo agradables, existen especies arbóreas que nos brindan sombra como robles y tilos.

Pero cuando se cree que esta pradera es todo lo que el Eastville Park puede ofrecer, solamente hay que continuar andando, descubrir, y bajar las cuestas que nos llevan a la otra parte del parque.

Y aunque haya mucha pradera en el EastVille Park, también hay paseos con arbolado.
Y aunque haya mucha pradera en el EastVille Park, también hay paseos con arbolado.

Y el lago del Eastville Park

Aprovechando la cercanía del Río Froome, a finales del siglo XIX el ayuntamiento de Bristol decidió destinar unas 30.000 libras para la creación de un nuevo parque. Un lugar que proporcionara a la población un espacio fresco y repleto de naturaleza. Se animaron con la creación de un lago que con el paso del tiempo se convertiría en un oasis de naturaleza en la periferia de Bristol.

Aspecto a principios de otoño del lago del EastVille Park.
Aspecto a principios de otoño del lago del EastVille Park.

Y es que se puede hablar de la vegetación circundante, la cual dependiendo de la época del año nos puede brindar una gran gama de colores. Además, muchas especies de fauna se han percatado de la frondosidad para utilizarlo como hogar o como lugar de paso. Tejones y zorros, diferentes especies de murciélagos, y como no, diversidad de aves propias de un bosque de ribera. Garza, martín pescador o pájaros carpinteros se pueden divisar con un paseo en silencio por el lugar. Tanto es así que una de las islas internas del lago.

Y así presenta la isla de los martines pescadores.
Y así presenta la isla de los martines pescadores.

Por lo tanto, si te acercas a Bristol por su arte callejero o por su cultura, no dejes de acercarte a este precioso lugar al Este de la ciudad de Bristol.

El Cabo de Gata es uno de esos lugares en los que uno siente haber viajado mucho más lejos, en el espacio y en el tiempo. Además, pese a esa sensación de lejanía, uno se siente a la vez extrañamente cómodo, en paz. Como es uno de nuestros lugares favoritos, lo elegimos como uno de nuestros viajes de inicio de la temporada. 

Para no perder tiempo, empezamos directamente por dos de las postales de la zona: las playas de Los Genoveses y Monsul. En esta última, olas de roca oscura se enfrentan a las olas vivas de un mar protegido. 

En la Playa de Monsul

El Cabo “negro”

Nos esperaba un recorrido por la costa “negra” del Parque Natural, allí donde se hace más patente el vulcanismo que vivió aquí el mar hace siete millones de años. Flujos de lava en forma de columna, cavidades dejadas por el enfriamiento rápido del magma y antiguas arenas y cantos que cayeron encima. En sus resquicios, endemismos botánicos exclusivos de la zona, como el dragoncillo del Cabo y otros muchos compartidos con costa africana. Almorzamos en la Cala Carbón y terminamos la tarde en el Faro del Cabo, con vistas al Arrecife de Las Sirenas y una preciosa puesta de sol. Todavía tuvimos unos minutos para ver los flamencos y la iglesia de las Salinas. 

Iglesia de las Salinas del Cabo de Gata

El Cabo “blanco”

Sin salir del descarnado paisaje del Parque Natural, al día siguiente el paisaje ganó luz. Las lavas se volvieron cenizas, y la ceniza arena blanca que hace turquesa el agua de las calas entre Agua Amarga y Las Negras: la de Enmedio, la del Plomo y la de San Pedro. El sendero entre estas tres mellizas es algo exigente, pero compensa de sobra la belleza del mar y las vistas desde uno de los acantilados más altos de la costa mediterránea, sólo superado por 15 metros por la Punta de La Polacra, con 265 metros de caída. San Pedro, con sus pequeños huertos y casas revividas por las gentes libres que allí viven, alrededor de su castillo y un insólito manantial, sigue siendo refugio de piratas. 

Los acantilados de ceniza de la Cala de Enmedio

De castillo a castillo, de entre las muchas fortificaciones que puntean la línea marina en el Cabo, forzamos que el anochecer nos cogiera en Los Escullos, donde las rocas de su duna fósil son como un trabajo de encaje dorado. 

El desierto y la joya de la corona

Una vez conocidas las distintas facetas de la costa del Levante almeriense, para el último día dejamos el interior, pero no sólo de los espacios abiertos, sino de la misma Tierra. Las gigantescas ramblas del Desierto de Tabernas sobrecogen, tanto por su sobriedad vegetal, como por sus dimensiones. Caminamos por lo que fue el fondo del mar, donde todavía se encuentran, de tiempo en tiempo, fósiles de ostras y otros bivalvos que lo corroboran. 

Los escenarios del Spaguetti Western

En este lugar se rodaron cientos de películas del Oeste, y todavía quedan los restos de aquella fiebre del oro figurada en decenas de escenarios medio hundidos, algunos reconstruidos para la visita turística. Nosotros empezamos por Fort Condor, entre los primeros, donde la ruina no hace sino incrementar esa sensación de ficción. 

Para coronar el viaje, solo faltaba engarzar la última joya almeriense, la Geoda Gigante de Pulpí, enterrada a más de 50 metros de profundidad, cerca de San Juan de Los Terreros. Es la mayor visitable del mundo y la segunda por sus dimensiones.

La metáfora perfecta de una tierra que esconde tantísima belleza.

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Utilizar las plantas con diferentes fines ha sido una constante asociada a la naturaleza humana desde siempre. Conforme ha ido pasando el tiempo, estos usos se han ido ampliando a un mayor número de especies. Otra cosa diferente son los conocimientos generados por el uso de una planta en una cultura del mundo, pero que hasta hace no tanto tiempo, no se había extendido hasta otros lugares del planeta. Un ejemplo de esto puede ser la Moringa, especie a la que queremos dedicarle la Wikiflora de este mes.

Árbol de Moringa (Moringa oleifera). Foto: produto.mercadolivre.com.br
Árbol de Moringa (Moringa oleifera). Foto: produto.mercadolivre.com.br

El abanico de especies que son Moringa.

Aunque es cierto que la Moringa oleifera es la especie más cultivada, son muchas las especies que alberga este género y que podemos encontrar como endémicas en diferentes continentes. Por ejemplo, existen 8 especies endémicas de África, pero sin embargo la M. oleifera es nativa de Asia.

Flor de Moringa oleifera.
Flor de Moringa oleifera.

La Moringa en amplio espectro son arbustos o árboles de las que se come todas sus partes. Corteza, vainas, hojas, semillas, tubérculos, raíces y flores. De su semilla se obtiene un aceite que es dulce capaz de aguantar mucho tiempo sin que se ponga malo. Esta capacidad comestible hace que sean infinitas las posibles recetas que se pueden realizar con estas especies. Por eso es considerada como un “superalimento”.

El cultivo de Moringa es importante en países como la India, Etiopía, Filipinas o Sudán, y en la actualidad se está extendiendo su cultivo a otras partes de África Tropical e incluso a Sudamérica. .

Las posibilidades de su cultivo.

Y claro, tantos son los beneficios de este árbol milagro que hacen que cada sean más países los que se interesen por el cultivo de la Moringa, y España no es menos. Desde hace tiempo su cultivo en las Islas Canarias se estaba dando, pero en los últimos años han aparecido nuevos cultivos que se han adaptado perfectamente a las condiciones de ciertas provincias de España como Almería, Málaga o Murcia.

Debido al cultivo de este súper-alimento, se están abriendo nuevas oportunidades de negocio en muchos lugares del planeta. Algunas de esas oportunidades directamente se están convirtiendo en oportunidades de supervivencia y de desarrollo.

La gran cantidad de beneficios que tiene la Moringa. Imagen: www.moringaoleifera.es
La gran cantidad de beneficios que tiene la Moringa. Imagen: www.moringaoleifera.es

La Moringa en Sierra Leona.

Dentro de los proyectos que muchas ONGs llevan a cabo en lugares subdesarrollados del planeta, existe uno identificado como SLE/73532 llevado a cabo por Manos Unidas y que se basa en las posibilidades y oportunidades de desarrollo gracias al cultivo de la Moringa.

Al iniciar este proyecto en Sierra Leona, los responsables se dieron cuenta que, de forma tradicional, la moringa ya se cultivaba en este país pero de manera dispersa e incluso era utilizada como planta ornamental para adornar los huertos. Lo que pasa es que no eran conocidos por la población local todos los beneficios de esta planta.

La realidad es que a nivel mundial, existe una demanda de hoja de moringa y por el momento hay escasa competencia en el mercado. Y esta es la gran oportunidad para que este proyecto triunfe. Son ya muchas las familias de Sierra Leona con pequeñas porciones de terreno para cultivar que se han adherido al proyecto creando una red de pequeños productores que están contando con asesoramiento y se le está acompañando en todo el proceso. Además, se está en trámite de que puedan vender su moringa con un certificado ecológico a Europa.

Plantones de Moringa dispuestos para ser plantados en tierra. Foto: http://gsamuel4u.blogspot.com
Plantones de Moringa dispuestos para ser plantados en tierra. Foto: http://gsamuel4u.blogspot.com

En resumidas cuentas, esta planta es uno de los ejemplos de las posibilidades que algunos cultivos tienen a nivel mundial. Pero no solo posibilidades a nivel de rentabilidad económica, sino también posibilidades de desarrollo de comunidades con escasez de recursos. Una vez más, las plantas pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de muchas gente, además de darles trabajo.

Si eres aquellos de los que disfruta sentir como se libera adrenalina por tu cuerpo mientras te adentras en una selva tropical… ¡Visitar la reserva natural de San Cipriano en el corazón del pacífico colombiano es la opción! En mi caso, he estado tan solo 3 veces en este fantástico lugar, pero sin duda no me cansaré de repetir la experiencia.

La frondosidad de la selva custodia los cursos de agua con toda su biodiversidad.
La frondosidad de la selva custodia los cursos de agua con toda su biodiversidad.

La reserva protectora de los ríos Escalerete y San Cipriano se encuentra a 40 minutos de Buenaventura y a dos horas y media desde Cali. La travesía comienza llegando en transporte público o transporte particular hasta el corregimiento de Córdoba.

Brujitas como medio de transporte.

En Latinoamérica es común que usemos o modifiquemos infraestructuras o herramientas que han sido elaboradas con otros propósitos con el fin de suplir nuevas necesidades. Pues bien, la manera de llegar a San Cipriano es mediante un vehículo que rueda por los rieles donde antiguamente pasaba el tren. Aunque a decir verdad, el vehículo del que les hablo es una artilugio un tanto improvisado denominado brujita, que se compone de un tablón con unas ruedas metálicas que encajan en la vía férrea la cual sostiene una banca donde se sientan los pasajeros y tiene adosada una motocicleta donde el conductor dirige el viaje.

Ciertamente, las brujitas no contemplan sistemas de seguridad con cinturones o bolsas de aire, pero si te garantizan el deleite de cruzar la verde selva la cual intensifica su color al dilatarse tus pupilas cuando atraviesas los oscuros túneles del tren durante el recorrido.

Las brujitas de San Cipriano. Toda una experiencia.
Las brujitas de San Cipriano. Toda una experiencia.

Las piscinas naturales o charcas de San Cipriano.

Una vez en el poblado de San Cipriano que se encuentra a unos 200 m de altitud, se tiene contacto inmediato con la amigable población local la cual vive en su mayoría del turismo y que insistirá para que contrates sus servicios como guianza, alimentación y alojamiento. En San Cipriano hay una buena cantidad de charcas o pozas naturales con profundidades hasta de 15 metros, por lo cual no es extraño encontrarse a personas con equipo para bucear. Las aguas de río son bien cristalinas y puedes ver y sentir gran cantidad de pececitos. Una vez allí puedes alquilar neumáticos para bajar por el río flotando, disfrutar de una agradable zambullida en diferentes partes del río o apreciar la naturaleza circundante por los senderos de la reserva natural que te conducen a cascadas y en los cuales puedes encontrarte una buena cantidad de aves, insectos e incluso serpientes.

Aspecto del río San Cipriano. Un lugar ideal para dejarse llevar por la corriente.
Aspecto del río San Cipriano. Un lugar ideal para dejarse llevar por la corriente.

La experiencia en San Cipriano es excepcional pero no es apta para todos los públicos. Los alojamientos del poblado son en general bastante austeras, las condiciones climáticas son cálidas y húmedas y el transporte en brujitas requiere de buena condición física y cierta temeridad. Así que si estás leyendo este post y crees que tienes el perfil para vivir este tipo de aventura, sin duda no dejes de hacer esta escapada natural en el corazón del Pacífico latinoamericano..

Existen muchos lugares donde el otoño viste los paisajes con sus tonos de amarillos y naranjas. Pero posiblemente algunos de los más bonitos los podemos encontrar en la Serranía Baja de Cuenca. El pasado fin de semana del 19 y 20 de Octubre, tuvimos la oportunidad de viajar con un grupo por los Monumentos naturales de Cuenca. Os queremos contar como nos fue :).

Las hileras de las plantaciones de chopos nos hacían pensar que el otoño iba a ser más que bonito.
Las hileras de las plantaciones de chopos nos hacían pensar que el otoño iba a ser más que bonito.

Las Chorreras del Cabriel, las chorreras de la Serranía Baja de Cuenca.

Comenzamos fuerte. Llegando a la población de Enguídanos, nos encontramos con un río que se ha empeñado en crear paisajes de lo más bellos con el paso de los años. Su efecto erosivo ha persuadido en el tiempo y ha permitido que en la actualidad nos podamos encontrar un paisaje repleto de cascadas, rápidos y piedras por las que resbala el agua como si estuviera chorreando.

Y si, bordear el río Cabriel nos sumerge en un otoño incipiente que pasa desapercibido debido a la espectacularidad del paisaje. Sinceramente, con ese agua cayendo y buscándose paso, no era fácil fijarse en amarillos otoñales. Pero no pasa nada, tendríamos tiempo para ello.

Las Chorreras del Cabriel nos sorprendieron con su aspecto. Un lujazo para la vista.
Las Chorreras del Cabriel nos sorprendieron con su aspecto. Un lujazo para la vista.

Mientras tanto, continuamos remontando el río. La senda se estrecha, pero en todo momento está clara. Imaginamos la muchedumbre que tiene que acinarse en estas aguas en verano, pero disfrutamos de que el lugar estaba casi para nosotr@s. Una vez cruzamos el río, comenzamos su descenso por el margen izquierdo. Una senda que nos llevará al pueblo de Enguídanos recorriendo las vegas del río que antaño tuvieron que estar pobladas de cultivos y a merced de las crecidas del río.

Y poco a poco, el sendero nos va permitiendo divisar el pueblo, con su castillo y sus casas encaramadas en la ladera. Un enclave estratégico en el que renovamos fuerzas en uno de los pocos bares que estaban abiertos.

Las Lagunas de Cañada del Hoyo.

Después de comer, nos acercamos a la población del Reillo, donde teníamos nuestra base de operaciones. Y estando tan cerca de estas lagunas, ¿cómo no íbamos a acercarnos a verlas? Pues ese fue nuestro siguiente destino.

Depresiones en el terreno que se han llenado de agua y que nos dan la sensación de que el suelo se hubiera hundido. La verdad es que son oquedades inesperadas porque viendo el paisaje de lejos, nada hace pensar que ese fuera a ser el resultante.

Las misteriosas lagunas de Cañada del Hoyo de la Serranía Baja de Cuenca.
Las misteriosas lagunas de Cañada del Hoyo de la Serranía Baja de Cuenca.

Además, lagunas que no están desprovistas de leyendas e historias. Allá que fuimos a contarlas, a tocar el agua de las lagunas y a respirar su aire antes de ir a Carboneras de Guadazaón para cenar.

La pequeña Ciudad Encantada de la Serranía Baja de Cuenca. Las Corbeteras.

Comienza nuestro segundo día. Supongo que son muchas las personas que han visitado la preciosa ciudad encantada de Cuenca, ¿verdad? Bueno, pues nosotros tuvimos la oportunidad de conocer el paso histórico anterior a la ciudad encantada. Es decir, el aspecto que debió tener este sitio unos millones de años antes como lo conocemos en la actualidad.

Las Corbeteras de las Serranía Baja de Cuenca siempre sorprenden.
Las Corbeteras de las Serranía Baja de Cuenca siempre sorprenden.

Nuestra senda comienza subiendo de manera leve, y nos enseña ante nuestros ojos las preciosas coberteras. Lugares modelados por el agua y ahora por el viento, y que conforman en la roca formas caprichosas que dan rienda suelta a nuestra imaginación. Estos relieves ya debieron impresionar también al ser humano prehistórico, que quiso dejar su huella en forma de pinturas rupestres.

Al continuar andando, ganamos altura para poder deleitarnos con el espectacular paisaje otoñal que el río Cabriel nos tenía preparado. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que dejo de escribir para que podáis centraros en lo importante.

 Así pintaba (nunca mejor dicho) el otoño en la Serranía Baja de Cuenca. Espectacular ¿no?
Así pintaba (nunca mejor dicho) el otoño en la Serranía Baja de Cuenca. Espectacular ¿no?

Y por último, antes de comernos nuestro pic-nic, tuvimos la suerte de disfrutar de un lugar privilegiado. Selva Pascuala nos abrió sus puertas y nunca mejor dicho. En este sitio se encuentra uno de los abrigos con pinturas rupestres más importantes de la Península Ibérica. Pinturas de diferentes épocas que nos dejaron imaginar como era la vida de los habitantes de la zona hace ya unos cuantos de miles de años.

El estrecho del río Verchenque.

Nuestro fin de semana tocaba a su fin, pero no sin antes disfrutar de un rincón cercano a Villar del Humo que, no por ser menos conocido, es menos impresionante. Empezamos nuestro viaje disfrutando de como la acción de los ríos sobre la naturaleza podía crear paisajes únicos. Pues bien, ante nosotr@s teníamos otro tipo de erosión que resultó en un paisaje de tipo estrecho creado por el río Verchenque.

Un paseo fácil que fue capaz de sorprender a todos los asistentes. Es un lugar más que especial que creo que todo visitante de la zona debería visitar.

El estrecho del río Verchenque. Otro de los rincones de la Serranía Baja de Cuenca.

Y con este espectáculo de la naturaleza, finalizó nuestro viaje por los monumentos naturales de Cuenca. Un fin de semana para recargar las pilas con la naturaleza como protagonista, y que seguro que repetiremos en años sucesivos.