Utilizar las plantas con diferentes fines ha sido una constante asociada a la naturaleza humana desde siempre. Conforme ha ido pasando el tiempo, estos usos se han ido ampliando a un mayor número de especies. Otra cosa diferente son los conocimientos generados por el uso de una planta en una cultura del mundo, pero que hasta hace no tanto tiempo, no se había extendido hasta otros lugares del planeta. Un ejemplo de esto puede ser la Moringa, especie a la que queremos dedicarle la Wikiflora de este mes.

Árbol de Moringa (Moringa oleifera). Foto: produto.mercadolivre.com.br
Árbol de Moringa (Moringa oleifera). Foto: produto.mercadolivre.com.br

El abanico de especies que son Moringa.

Aunque es cierto que la Moringa oleifera es la especie más cultivada, son muchas las especies que alberga este género y que podemos encontrar como endémicas en diferentes continentes. Por ejemplo, existen 8 especies endémicas de África, pero sin embargo la M. oleifera es nativa de Asia.

Flor de Moringa oleifera.
Flor de Moringa oleifera.

La Moringa en amplio espectro son arbustos o árboles de las que se come todas sus partes. Corteza, vainas, hojas, semillas, tubérculos, raíces y flores. De su semilla se obtiene un aceite que es dulce capaz de aguantar mucho tiempo sin que se ponga malo. Esta capacidad comestible hace que sean infinitas las posibles recetas que se pueden realizar con estas especies. Por eso es considerada como un “superalimento”.

El cultivo de Moringa es importante en países como la India, Etiopía, Filipinas o Sudán, y en la actualidad se está extendiendo su cultivo a otras partes de África Tropical e incluso a Sudamérica. .

Las posibilidades de su cultivo.

Y claro, tantos son los beneficios de este árbol milagro que hacen que cada sean más países los que se interesen por el cultivo de la Moringa, y España no es menos. Desde hace tiempo su cultivo en las Islas Canarias se estaba dando, pero en los últimos años han aparecido nuevos cultivos que se han adaptado perfectamente a las condiciones de ciertas provincias de España como Almería, Málaga o Murcia.

Debido al cultivo de este súper-alimento, se están abriendo nuevas oportunidades de negocio en muchos lugares del planeta. Algunas de esas oportunidades directamente se están convirtiendo en oportunidades de supervivencia y de desarrollo.

La gran cantidad de beneficios que tiene la Moringa. Imagen: www.moringaoleifera.es
La gran cantidad de beneficios que tiene la Moringa. Imagen: www.moringaoleifera.es

La Moringa en Sierra Leona.

Dentro de los proyectos que muchas ONGs llevan a cabo en lugares subdesarrollados del planeta, existe uno identificado como SLE/73532 llevado a cabo por Manos Unidas y que se basa en las posibilidades y oportunidades de desarrollo gracias al cultivo de la Moringa.

Al iniciar este proyecto en Sierra Leona, los responsables se dieron cuenta que, de forma tradicional, la moringa ya se cultivaba en este país pero de manera dispersa e incluso era utilizada como planta ornamental para adornar los huertos. Lo que pasa es que no eran conocidos por la población local todos los beneficios de esta planta.

La realidad es que a nivel mundial, existe una demanda de hoja de moringa y por el momento hay escasa competencia en el mercado. Y esta es la gran oportunidad para que este proyecto triunfe. Son ya muchas las familias de Sierra Leona con pequeñas porciones de terreno para cultivar que se han adherido al proyecto creando una red de pequeños productores que están contando con asesoramiento y se le está acompañando en todo el proceso. Además, se está en trámite de que puedan vender su moringa con un certificado ecológico a Europa.

Plantones de Moringa dispuestos para ser plantados en tierra. Foto: http://gsamuel4u.blogspot.com
Plantones de Moringa dispuestos para ser plantados en tierra. Foto: http://gsamuel4u.blogspot.com

En resumidas cuentas, esta planta es uno de los ejemplos de las posibilidades que algunos cultivos tienen a nivel mundial. Pero no solo posibilidades a nivel de rentabilidad económica, sino también posibilidades de desarrollo de comunidades con escasez de recursos. Una vez más, las plantas pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de muchas gente, además de darles trabajo.

Si eres aquellos de los que disfruta sentir como se libera adrenalina por tu cuerpo mientras te adentras en una selva tropical… ¡Visitar la reserva natural de San Cipriano en el corazón del pacífico colombiano es la opción! En mi caso, he estado tan solo 3 veces en este fantástico lugar, pero sin duda no me cansaré de repetir la experiencia.

La frondosidad de la selva custodia los cursos de agua con toda su biodiversidad.
La frondosidad de la selva custodia los cursos de agua con toda su biodiversidad.

La reserva protectora de los ríos Escalerete y San Cipriano se encuentra a 40 minutos de Buenaventura y a dos horas y media desde Cali. La travesía comienza llegando en transporte público o transporte particular hasta el corregimiento de Córdoba.

Brujitas como medio de transporte.

En Latinoamérica es común que usemos o modifiquemos infraestructuras o herramientas que han sido elaboradas con otros propósitos con el fin de suplir nuevas necesidades. Pues bien, la manera de llegar a San Cipriano es mediante un vehículo que rueda por los rieles donde antiguamente pasaba el tren. Aunque a decir verdad, el vehículo del que les hablo es una artilugio un tanto improvisado denominado brujita, que se compone de un tablón con unas ruedas metálicas que encajan en la vía férrea la cual sostiene una banca donde se sientan los pasajeros y tiene adosada una motocicleta donde el conductor dirige el viaje.

Ciertamente, las brujitas no contemplan sistemas de seguridad con cinturones o bolsas de aire, pero si te garantizan el deleite de cruzar la verde selva la cual intensifica su color al dilatarse tus pupilas cuando atraviesas los oscuros túneles del tren durante el recorrido.

Las brujitas de San Cipriano. Toda una experiencia.
Las brujitas de San Cipriano. Toda una experiencia.

Las piscinas naturales o charcas de San Cipriano.

Una vez en el poblado de San Cipriano que se encuentra a unos 200 m de altitud, se tiene contacto inmediato con la amigable población local la cual vive en su mayoría del turismo y que insistirá para que contrates sus servicios como guianza, alimentación y alojamiento. En San Cipriano hay una buena cantidad de charcas o pozas naturales con profundidades hasta de 15 metros, por lo cual no es extraño encontrarse a personas con equipo para bucear. Las aguas de río son bien cristalinas y puedes ver y sentir gran cantidad de pececitos. Una vez allí puedes alquilar neumáticos para bajar por el río flotando, disfrutar de una agradable zambullida en diferentes partes del río o apreciar la naturaleza circundante por los senderos de la reserva natural que te conducen a cascadas y en los cuales puedes encontrarte una buena cantidad de aves, insectos e incluso serpientes.

Aspecto del río San Cipriano. Un lugar ideal para dejarse llevar por la corriente.
Aspecto del río San Cipriano. Un lugar ideal para dejarse llevar por la corriente.

La experiencia en San Cipriano es excepcional pero no es apta para todos los públicos. Los alojamientos del poblado son en general bastante austeras, las condiciones climáticas son cálidas y húmedas y el transporte en brujitas requiere de buena condición física y cierta temeridad. Así que si estás leyendo este post y crees que tienes el perfil para vivir este tipo de aventura, sin duda no dejes de hacer esta escapada natural en el corazón del Pacífico latinoamericano..

Existen muchos lugares donde el otoño viste los paisajes con sus tonos de amarillos y naranjas. Pero posiblemente algunos de los más bonitos los podemos encontrar en la Serranía Baja de Cuenca. El pasado fin de semana del 19 y 20 de Octubre, tuvimos la oportunidad de viajar con un grupo por los Monumentos naturales de Cuenca. Os queremos contar como nos fue :).

Las hileras de las plantaciones de chopos nos hacían pensar que el otoño iba a ser más que bonito.
Las hileras de las plantaciones de chopos nos hacían pensar que el otoño iba a ser más que bonito.

Las Chorreras del Cabriel, las chorreras de la Serranía Baja de Cuenca.

Comenzamos fuerte. Llegando a la población de Enguídanos, nos encontramos con un río que se ha empeñado en crear paisajes de lo más bellos con el paso de los años. Su efecto erosivo ha persuadido en el tiempo y ha permitido que en la actualidad nos podamos encontrar un paisaje repleto de cascadas, rápidos y piedras por las que resbala el agua como si estuviera chorreando.

Y si, bordear el río Cabriel nos sumerge en un otoño incipiente que pasa desapercibido debido a la espectacularidad del paisaje. Sinceramente, con ese agua cayendo y buscándose paso, no era fácil fijarse en amarillos otoñales. Pero no pasa nada, tendríamos tiempo para ello.

Las Chorreras del Cabriel nos sorprendieron con su aspecto. Un lujazo para la vista.
Las Chorreras del Cabriel nos sorprendieron con su aspecto. Un lujazo para la vista.

Mientras tanto, continuamos remontando el río. La senda se estrecha, pero en todo momento está clara. Imaginamos la muchedumbre que tiene que acinarse en estas aguas en verano, pero disfrutamos de que el lugar estaba casi para nosotr@s. Una vez cruzamos el río, comenzamos su descenso por el margen izquierdo. Una senda que nos llevará al pueblo de Enguídanos recorriendo las vegas del río que antaño tuvieron que estar pobladas de cultivos y a merced de las crecidas del río.

Y poco a poco, el sendero nos va permitiendo divisar el pueblo, con su castillo y sus casas encaramadas en la ladera. Un enclave estratégico en el que renovamos fuerzas en uno de los pocos bares que estaban abiertos.

Las Lagunas de Cañada del Hoyo.

Después de comer, nos acercamos a la población del Reillo, donde teníamos nuestra base de operaciones. Y estando tan cerca de estas lagunas, ¿cómo no íbamos a acercarnos a verlas? Pues ese fue nuestro siguiente destino.

Depresiones en el terreno que se han llenado de agua y que nos dan la sensación de que el suelo se hubiera hundido. La verdad es que son oquedades inesperadas porque viendo el paisaje de lejos, nada hace pensar que ese fuera a ser el resultante.

Las misteriosas lagunas de Cañada del Hoyo de la Serranía Baja de Cuenca.
Las misteriosas lagunas de Cañada del Hoyo de la Serranía Baja de Cuenca.

Además, lagunas que no están desprovistas de leyendas e historias. Allá que fuimos a contarlas, a tocar el agua de las lagunas y a respirar su aire antes de ir a Carboneras de Guadazaón para cenar.

La pequeña Ciudad Encantada de la Serranía Baja de Cuenca. Las Corbeteras.

Comienza nuestro segundo día. Supongo que son muchas las personas que han visitado la preciosa ciudad encantada de Cuenca, ¿verdad? Bueno, pues nosotros tuvimos la oportunidad de conocer el paso histórico anterior a la ciudad encantada. Es decir, el aspecto que debió tener este sitio unos millones de años antes como lo conocemos en la actualidad.

Las Corbeteras de las Serranía Baja de Cuenca siempre sorprenden.
Las Corbeteras de las Serranía Baja de Cuenca siempre sorprenden.

Nuestra senda comienza subiendo de manera leve, y nos enseña ante nuestros ojos las preciosas coberteras. Lugares modelados por el agua y ahora por el viento, y que conforman en la roca formas caprichosas que dan rienda suelta a nuestra imaginación. Estos relieves ya debieron impresionar también al ser humano prehistórico, que quiso dejar su huella en forma de pinturas rupestres.

Al continuar andando, ganamos altura para poder deleitarnos con el espectacular paisaje otoñal que el río Cabriel nos tenía preparado. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que dejo de escribir para que podáis centraros en lo importante.

 Así pintaba (nunca mejor dicho) el otoño en la Serranía Baja de Cuenca. Espectacular ¿no?
Así pintaba (nunca mejor dicho) el otoño en la Serranía Baja de Cuenca. Espectacular ¿no?

Y por último, antes de comernos nuestro pic-nic, tuvimos la suerte de disfrutar de un lugar privilegiado. Selva Pascuala nos abrió sus puertas y nunca mejor dicho. En este sitio se encuentra uno de los abrigos con pinturas rupestres más importantes de la Península Ibérica. Pinturas de diferentes épocas que nos dejaron imaginar como era la vida de los habitantes de la zona hace ya unos cuantos de miles de años.

El estrecho del río Verchenque.

Nuestro fin de semana tocaba a su fin, pero no sin antes disfrutar de un rincón cercano a Villar del Humo que, no por ser menos conocido, es menos impresionante. Empezamos nuestro viaje disfrutando de como la acción de los ríos sobre la naturaleza podía crear paisajes únicos. Pues bien, ante nosotr@s teníamos otro tipo de erosión que resultó en un paisaje de tipo estrecho creado por el río Verchenque.

Un paseo fácil que fue capaz de sorprender a todos los asistentes. Es un lugar más que especial que creo que todo visitante de la zona debería visitar.

El estrecho del río Verchenque. Otro de los rincones de la Serranía Baja de Cuenca.

Y con este espectáculo de la naturaleza, finalizó nuestro viaje por los monumentos naturales de Cuenca. Un fin de semana para recargar las pilas con la naturaleza como protagonista, y que seguro que repetiremos en años sucesivos.

El desierto de Bledow (Bledowska). Os propongo hacer un viaje, o más bien dos. El primero es volar hasta Polonia, a un lugar no muy lejano de la ciudad de Varsovia. Y lo segundo es viajar en el tiempo hasta hace unos cuantos miles de años atrás. En aquel entonces los procesos de erosión glaciar provocaron una fuerte deposición de arenas. Esta sedimentación fue continua durante muchísimos años hasta alcanzar espesores de arena muy gruesas (hasta 40 metros de profundidad).

¿Quien dijo que los desiertos eran típicos de zonas cálidas? Veamos como ha ido evolucionando este enigmático lugar que podréis visitar en vuestro futuro viaje a Varsovia 🙂

Nota: Pido perdón si alguna palabra en polaco está mal escrita. Me resulta difícil encontrar ciertos símbolos en el teclado español.

El desierto de Bledow, que no siempre fue un desierto.

Pero aún cuando teníamos tal acumulación de arenas, con la retirada de los hielos, la temperatura en esta zona se suavizó y permitió que la vegetación comenzara a colonizar este paisaje. Las coníferas se convirtieron en las “reinas” de los bosques de lo que hoy es Europa, y el desierto de Bledow no fue una excepción. El arbolado empezó a dominar los paisajes y la biodiversidad se adaptó fácilmente a este lugar llegando a desarrollarse ecosistemas que seguro hoy en día somos incapaces de creer que podrían estar en este lugar.

Aspecto panorámico del Desierto de Bledow y sus bosques circundantes.
Aspecto panorámico del Desierto de Bledow y sus bosques circundantes.

Pero es cierto que, como muchos de los paisajes europeos, este territorio también sufrió la mano del hombre. De esta manera, entre los siglos XII y XIII toda la madera en forma de árboles comenzó a ser recolectada y la deforestación del lugar dejó al descubierto de nuevo toda la arena que se había almacenado los miles de años anteriores. A esto hay que sumarle la explotación minera (sobre todo de plata) que se comenzó a dar también. Toda una conjugación de efectos antrópicos que provocaron la pérdida del bosque y sacó a la luz al Desierto de Bledow.

En el siglo XX, todo cambió.

El siglo XX fue avanzando y tal basta extensión de territorio arenoso fue utilizado durante la Segunda  Guerra Mundial como campo de entrenamiento. De hecho, hoy en día existe una porción de terreno en la zona norte del desierto todavía es tierra militar.

Y a partir de los años 50, el ser humano quiso decidir el futuro de estas tierras y se llevaron a cabo procesos de reforestación que volvieron a transformar el desierto en un bosque en muchas zonas.

Sin embargo, hoy en día se pueden encontrar porciones de desierto de gran valor ecológico con ecosistemas meritorios de ser protegidos y que os queremos mostrar para que podáis valorar la importancia del lugar.

Cartel indicativo con los diferentes elementos de interés del Desierto de Bledow.
Cartel indicativo con los diferentes elementos de interés del Desierto de Bledow.

La biodiversidad del Desierto de Bledow.

En las zonas arenosas de Bledow se han creado con el paso del tiempo pastizales en las zonas de dunas que se encuentran como hábitat prioritario para la red Natura 2000. La mejor representación de las mismas las podemos encontrar en los alrededores del río Biale Przemsza. De hecho, la presencia de este río eleva aún más el valor ecológico del lugar aportando ecosistemas de interés por la presencia de especies animales y vegetales con diferente valor de protección.

Es justo en la zona de manantiales de este río donde, en la arenas bañadas por sus aguas limpias y claras, crece una planta endémica de Polonia y que cuenta en este espacio con una de sus mejores poblaciones. Se trata de la planta Cochleara polonica. Una plantita de pequeñas dimensiones y flores blanquecinas que apenas llama la atención, pero que eleva la importancia del lugar a un nivel superior.

Ejemplar en flor de Cochleara polonica.
Ejemplar en flor de Cochleara polonica.

Además de esta planta, el desierto posee otros elementos de interés como el Refugio Jurásico Central, unos valiosos bosques de hayas, y diferentes cuevas de origen calcáreo en las que se refugian diferentes especies de murciélagos de importancia europea.

En definitiva, el Desierto de Bledow será un lugar que no solamente os sorprenderá por el mero hecho de ser un desierto en Polonia, sino que además, si os decidís adentraros en él, descubriréis una serie de elementos naturales que seguro os van a gustar. Un mini-Sahara como lo bautizó la CNN.

Dentro de la familia de las Anacardiáceas encontramos al Lentisco (Pistacia lentiscus). Una planta eminentemente mediterránea, considerada como uno de los arbustos nobles que rodean las tierras bañadas por este mar. Un arbusto que ha convivido con el ser humano desde hace miles de años y que ha estado ligado a las diferentes culturas que con el paso de los años han poblado estas tierras. Vamos a ver un poco de su historia pasada, presente y quizás futura.

Ejemplar en fruto de lentisco (Pistacia lentiscus).
Ejemplar en fruto de lentisco (Pistacia lentiscus).

El lentisco, los fenicios y otras culturas mediterráneas.

Ya os podemos adelantar que son numerosos los usos que el lentisco ha tenido, y que posiblemente si los detalláramos todos el artículo podría alargarse mucho. Es por ello que vamos a resumir sus usos con el paso de los años.

Comenzaremos con los egipcios que consideraban a la planta, sus aromas y sus aceites como elementos místicos que fueron utilizados durante los ritos funerarios. En algunas de las cámaras mortuorias se han encontrado restos de esta planta que nos puede indicar que esta cultura tenía creencias con respecto a los productos que esta planta puede ofrecer.

Fueron los fenicios los que llevaron a cabo uno de los usos del lentisco que ha podido condicionar más la distribución de la especie y su componente genético. Entre los numerosos usos, las ramas de lentisco los utilizaban en sus transportes en barco para acolchar las vasijas y así minimizar las pérdidas durante los temporales que a menudo tenían que soportar en sus travesías por el Mediterráneo. Al final, este movimiento de ejemplares de lentisco entre el Mediterráneo oriental y el occidental estoy seguro que ha tenido que ver con el mapa genético que hoy en día presenta la especie.

La cultura griega también aprovechó algunas de las bondades que el lentisco puede dar. Vamos a destacar el valor como dentífrico en forma de chicle que su resina posee y que ya fue probado por algunas culturas mediterráneas.

Almáciga o resina de lentisco.
Almáciga o resina de lentisco.

Los frutos del lentisco.

El lentisco es un arbusto perenne dioico. Esto quiere decir que hay ejemplares que son macho y otros que son hembra, y que por lo tanto necesita de dos ejemplares de sexos diferentes cercanos para poder producir frutos viables. Estos frutos son carnosos y por lo tanto son un atrayente para su consumo por diferentes especies de fauna (sobre todo aves).

Este recurso alimenticio supone una importante fuente nutritiva ya que estos frutos contienen bastante más cantidad de energía que otros de especies con frutos carnosos como pueden ser el Espino Negro (Rhamnus lycioides) o el Espárrago Blanco (Asparagus albus). El consumo de sus frutos conforma una interesante relación mutualista en la que las aves consiguen energía mientras que contribuyen a la dispersión de las semillas del lentisco.

Petirrojo posado en una rama de lentisco listo para darse el festín. Foto: http://quienabuenarbol.blogspot.com

Tras un reciente estudio realizado en la Universidad de Murcia, se ha visto el nivel de parentesco genético entre las diferentes poblaciones de Lentisco alrededor del Mar Mediterráneo. Entre los numerosos resultados del mismo, cabe destacar que las poblaciones más parecidas son las que se encuentran coincidentes con las principales rutas migratorias de aves que atraviesan el Mediterráneo. Por lo tanto, ¿quien podrá decir que la dispersión de semillas por aves no es importante para esta especie?

Te animamos a buscar esta especie en alguno de los jardines que pueblan la costa mediterránea de la península Ibérica. Busca el más cercano aquí.

Y por desgracia, el que tuvo retuvo.

El pasado verano me sorprendió una noticia que pude ver en un periódico levantino. Rezaba algo así como “el expolio de lentisco”. Al leer el titular no me lo tomé en serio y pensaba que era un título con un carácter más metafórico que otra cosa. Pero por desgracia me estaba equivocando.

En los montes de la costa mediterránea penínsular se está llevando a cabo la recogida de lentisco de manera indiscriminada. El usos de sus hojas como componente verde para composiciones florales está haciendo que cada vez se pague más en países de centroeuropa como Holanda y Bélgica. De este negocio se han dado cuenta en España y se están organizando cuadrillas de recolectores de lentisco los cuales son transportados en furgonetas y distribuidos por el monte donde van formando fardos de ramas de lentisco. Una vez los tienen atados, los dejan al borde la carretera para que una furgoneta los vaya recogiendo. Obviamente, el control de esta actividad es nulo, y su recolección se hace de manera indiscriminada. Además, en muchas ocasiones los recolectores van campo a través, dificultando su detención. Todo esto está resultando en que las poblaciones de lentisco de algunos montes mediterráneos se están viendo mermadas.

Lentisco decomisado por los agentes rurales en los montes de Tarragona.

Sirva este artículo como llamamiento para vigilar estas acciones. Porque estoy realmente seguro que las culturas clásicas y antiguas sabían de sobra como recolectar y manejar las poblaciones de lentisco mucho mejor a como se están tratando con esta nueva práctica recolectora.

Los pasados días 14,15, 16 y 17, llegó el momento de conocer el interior de la provincia de Lugo. Porque en Galicia es de sobra conocida su costa, sus rías, el Camino de Santiago, pero quizás hay montañas en el interior que no son tan conocidas, pero no por ello merecen menos la pena. El Caurel y los Ancares gallegos fueron nuestros objetivos, y os vamos a contar como nos fue nuestro recorrido por estos paisajes de ensueño.

Las laderas de las montañas del Caurel nos dieron la bienvenida.
Las laderas de las montañas del Caurel nos dieron la bienvenida.

El río Ladra y su tramo inhóspito.

Aterrizamos en el aeropuerto de Santiago de Compostela y para no hacer el tramo hasta el Caurel de golpe, dimos un pequeño paseo por el río Ladra, y realmente nos sorprendió mucho. La suerte es que parte de estos bosques que lindan con el río se encuentran en la actualidad bajo acuerdos de custodia del territorio (Asociación Gallega de Custodia del Territorio). Esto ha hecho que la conservación del lugar esté siendo una realidad, y eso se nota enormemente en la naturaleza del mismo.

Con este pretexto, el paseo que dimos solo pudo ser mágico, y así lo sentimos. Sin duda, unos paisajes de duendes y elfos.

El grupo adentrándose en el bosque que custodia al río Ladra.
El grupo adentrándose en el bosque que custodia al río Ladra.

Después de esta ruta idílica, llegamos a nuestro alojamiento en Paderne del Caurel. Un pueblecito con encanto que nos acompañó durante dos noches.

En el Caurel, la devesa de A Rogueira.

En el segundo día de nuestro viaje, nos tocaba conocer el lugar que nos sirvió de excusa para realizar nuestro viaje. Y no defraudó. ¿Podéis imaginar 22 bosques en uno solo? Cuando tenemos un bosque, éste coge el nombre de la especies arbórea predominante. De esta manera, lo normal es encontrar en un monte uno o dos tipos de bosques. Pero en la Devesa de a Rogueira esto nos puede pasar hasta 22 veces. En un momento los robles, en otro las hayas, después los tejos, en algún momento los castaños, y así hasta 22 especies diferentes. Esto hace que, mientras que los recorremos buscando la parte más alta, nuestra mirada divisa paisajes muy diferentes.

Los musgos cubren los árboles sin importarle que tipo de bosque sea el que predomine.
Los musgos cubren los árboles sin importarle que tipo de bosque sea el que predomine.

Comenzamos una última subida un poco más exigente pasando por la cascada de A Rogueira. Un curioso lugar donde la roca tiene dos colores muy diferenciados. Y es que en este punto es donde se unen los materiales calizos con los silíceos, y eso se traduce en dos colores muy bien marcados.

La cascada de Rogueira con sus dos colores de roca.

Y al terminar la subida, era el momento de mirar atrás. ¿Estábamos en Escocia? Bien lo parecía. Brezales que ocupaban las partes más altas de las laderas que nos acompañaron hasta que iniciamos la bajada que nos iba a llevar al bus.

La parte de arriba de Rogueira (Sierra del Caurel) nos muestra un paisaje de brezos que nos trasladará a las Highlands escocesas.
La parte de arriba de Rogueira (Sierra del Caurel) nos muestra un paisaje de brezos que nos trasladará a las Highlands escocesas.

Por la tarde, nos dimos un agradable paseo por el bonito pueblo de Seceda. Una imagen vale más que 1000 palabras, así que os dejamos una de este pueblo.

El pueblo negro de Seceda en el Caurel, con sus rústicas calles.
El pueblo negro de Seceda en el Caurel, con sus rústicas calles.

El río Pequeno, otro de los cursos que atraviesa el Caurel.

El tercer día salimos de nuestros alojamientos en Paderne del Caurel y seguimos el curso del río Pequeno. Está fue una ruta sencilla en la que el ruido del agua nos fue acompañando. Su presencia nos aseguraba encontrarnos con especies de ribera muy diferentes a las que habíamos visto el día anterior.

Muchos cursos de agua del Caurel que van a desembocar al río Pequeno muestran este frondoso aspecto.
Muchos cursos de agua del Caurel que van a desembocar al río Pequeno muestran este frondoso aspecto.

Después de comer abandonamos el Caurel y, antes de dirigirnos a nuestro próximo destino en Piornedo, en los Ancares gallegos, nos dimos un paseo por un lugar que nos dejó a todos con la boca abierta.

No sabíamos que nos estaba esperando un bosque de duendes. Los musgos han ido tapizando las grandes rocas, las cuales han formado pasillos que convierten el paseo entre ellas en algo realmente mágico.

Rocas tapizadas de musgo en Os Grobos.

Y cuando llegamos a Piornedo, nos dio tiempo a dar un paseo por el pueblo conociendo como eran las pallozas en las que vivían los lugareños de estas sierras hasta no hace mucho tiempo. Su Museo Palloza te transporta y te permite viajar en el tiempo.

Y finalizamos recorriendo los Ancares gallegos.

Nuestro último día se iniciaba con una ruta corta por los alrededores de Piornedo para descubrir el corazón de los ancares gallegos. Terminábamos de conocer los paisajes de ensueño que salpican el interior de la provincia de Lugo. Además, pudimos conocer historias locales que pusieron el colofón a nuestro viaje por el Caurel.

Último respiro del aire de los Ancanres antes de emprender nuestro camino de regreso.

Fueron 4 días para descubrir, para disfrutar y para conocer más de todas las maravillas que la naturaleza y la población local del Caurel tienen para sorprender.

El verano aprieta. Media Europa se encuentra inmersa en una ola de calor histórica. Sin embargo, existen lugares que se resisten a las altas temperaturas, y sin duda la naturaleza tiene mucho que ver en eso. En la parte Norte-Noreste de los Alpes nace un río que va a ser el protagonista de nuestra sección de Ecoturismo por el Mundo de este mes. El río Isar funciona como un refrigerador que baja el frescor alpino hasta que queda embebido en el Danubio.

¿Queréis visitarlo? Vamos a mostraros algunas de las zonas que lo rodean y que bien ameritan un viaje al sur de la Baviera Alemana.

Las vegas del río Isar.

Ya conforme se aleja de la cordillera de los Alpes, el río Isar crea unas vegas que, en muchas ocasiones han sido ocupadas por infraestructuras humanas (como ocurre en muchos sitios), pero que mantiene lugares con un carácter más natural. De hecho, de esa unión hombre-naturaleza aparece en el mapa los pastos del Garchinger Heide. Al norte de Munich, esta área verde gana un protagonismo destacable.

Una zona donde la hierba crece hasta donde llega la vista y donde se encuentran algunas de las especies vegetales de pastos más interesantes. Un paseo entre sus praderas revitaliza hasta el peor de los ánimos.

Las flores de Campanula rapunculoides puede ser una de las más bonitas que nos podemos encontrar.
Las flores de Campanula rapunculoides puede ser una de las más bonitas que nos podemos encontrar.

Pero si seguimos avanzando hacia los Alpes, estos pastos comienzan a retorcerse y crear ondulaciones en las laderas. Para los que somos del sur de España, estos paisajes son super-sorprendentes. En este caso, pude visitar los prados ondulados de Buckelwiesen, cerca de Mittenwald. Creo que una imagen vale más que mil palabras.

Prados ondulados de Buckelwiesen, cerca de Mittenwald con el río Isar muy cerca.
Prados ondulados de Buckelwiesen, cerca de Mittenwald con el río Isar muy cerca.

Siguiendo el río Isar.

Pero volvamos a nuestro protagonista. Este río (como pasa en muchos ríos de la Península Ibérica) ha sufrido el manejo de sus aguas por el ser humano. En este caso en forma de centrales eléctricas y embalses. Esto quiere decir que su caudal es muy variante dependiendo de la época del año. Pero bueno, os voy a intentar describir como lo pude vivir yo.

Una gran vega, un cauce de agua helada, muchos cantos rodados que nos hablan de otros momentos más caudalosos, y la silueta de las montañas de fondo. No suena nada mal ¿eh?. Pues no.

El cauce del río Isar abriéndose paso entre montañas.
El cauce del río Isar abriéndose paso entre montañas.

Bueno, entonces llegó el momento de fijarnos en su vegetación. Existe una gran diversidad de especies que en mitad del verano se encuentran en todo su esplendor. Flores de todos los colores, pero como muchas veces pasa, al final nos sorprenden las cosas no tan llamativas.

Resulta que entre toda la vegetación, a las orillas del río Isar vi unos árboles que me parecieron muy familiares. Me dije para mi, “que curioso estos ejemplares de Taray (Tamarix sp) por estas zonas”. Pero conforme me iba acercando a ellos observé restos de flores y frutos que nada tenían que ver con estos árboles tan comunes en los ríos mediterráneos. Por lo que me puse a buscar y ya, os saco de dudas. Se trata de Myricaria germanica, y aunque su nombre haga alusiones al país de Alemania, la realidad es que esta especie también la podemos encontrar en Noreste de la Península Ibérica, siendo la única especie de Myricaria que aparece en el continente Europeo.

Flores y restos de frutos de Myricaria germanica a orillas del río Isar. Si os fijáis en sus hojas, bien podrían ser las de un Taray.
Flores y restos de frutos de Myricaria germanica a orillas del río Isar. Si os fijáis en sus hojas, bien podrían ser las de un Taray.

Subamos un poco en altitud.

Y ya que estaba tan cerca de los Alpes, que menos que “asomarme” para otear el horizonte. Y nunca mejor dicho lo de asomarme. En la población de Mittenwald existe un funicular que en menos de 10 minutos es capaz de salvar una diferencia altitudinal de más de 1000 metros. Eso hace que el recorrido sea casi vertical. Para los que sufren de vértigos, lo mejor es cerrar los ojos y esperar. Para los que no, disfrutad porque es una experiencia única.

Cabina del funicular que nos subiría hasta Bergwelt-Karwendel.
Cabina del funicular que nos subiría hasta Bergwelt-Karwendel.

Y arriba llegamos a Bergwelt-Karwendel, unas instalaciones ideales para disfrutar de este mini-circo glaciar. Además de numerosas sendas que parten de aquí, existe una sencilla que lo rodea y que la podríamos llamar la Senda de las Vistas. De nuevo, prefiero dejar una imagen.

Vistas de los Alpes desde la misma frontera entre Alemania y Austria.
Vistas de los Alpes desde la misma frontera entre Alemania y Austria.

Durante el recorrido, a principios de Agosto, las flores se acinan. Los colores se disparan a tonalidades inimaginables. Azules, amarillos, rojos, naranjas, y muchas otras especies cuyas flores no son tan llamativas, pero para los que nos paramos en todas, descubrimos auténticas obras de arte en miniatura.

Particularmente, me sorprendió el azul intenso de la flores de Gentiana bavarica.
Particularmente, me sorprendió el azul intenso de la flores de Gentiana bavarica.

En estas montañas se encuentra la frontera entre la Baviera Alemana y el Tirol Austriaco. Y en esta frontera me quedé anclado, porque aunque mi cuerpo se encuentre en otros lugares, casi a diario mi mente vuelve a rememorar este lugar.

En verano en el Sureste, lo cierto es que es difícil salir a la naturaleza, cuando todos los seres vivos entran en una especie de segundo letargo, distinto del invernal y limitado a las horas centrales del día. Sin embargo, el pasado 18 de agosto decidimos seguir la pista de los hombres ancestrales para escapar del calor. Como aquellos prehistóricos que poblaron la Sierra de Alcaraz hace 27 mil años, decidimos caminar cerca de los ríos y hacia las montañas, detrás de las manadas migratorias de animales que cazaban. Y al final encontramos ciervos, cabras monteses y caballos silvestres, aunque no pastando, sino sobre los muros de la Cueva del Niño de Ayna, cuyas pinturas rupestres forman parte del Patrimonio de la Humanidad del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo.

Los paisajes que rodean la Cueva del Niño de Ayna nos invitan a viajar en el tiempo.
Los paisajes que rodean la Cueva del Niño de Ayna nos invitan a viajar en el tiempo.

La vida encajonada y la Cueva del Niño.

Los que se adentran en el Cañón del río Mundo son escasos, aunque su nacimiento y su paso por Aýna sean muy conocidos. Antiguamente, los parajes por los que el río sirve de límite entre este último, Bogarra y Molinicos, estuvieron salpicados por pequeñas aldeas y caminos de caballerías, pero lo abrupto del terreno acabó imponiéndose y los caseríos encaramados a los meandros, de hasta 500 metros de desnivel, quedaron desiertos. En uno de los barrancos que se precipitan al río, a media altura, y casi invisible hasta que no estamos a pocos metros de ella, está la Cueva del Niño.

Grupo de asistentes preparados para adentrarse en la Cueva del Niño.
Grupo de asistentes preparados para adentrarse en la Cueva del Niño.

Teníamos muchas ganas de visitar esta cavidad, tanto por sus pinturas y formaciones espeleológicas, como por su impresionante entorno natural. El Cañón hay que verlo desde arriba y desde abajo, por lo que la caminata que preparamos empezó por la Muela de San Martín, uno de los macizos que avasallan al Mundo. Empezamos con una subida, intensa pero corta, a la sombra, para después casi llanear por encima de esta pequeña meseta, hasta descubrir abajo el valle del río y sus canteros cayendo a plomo. Fue uno de los días más calurosos de agosto, pero la sombra ligera y la brisa no fallan aquí, ni el intenso olor a romero y pino, que echan el resto cuando sube la temperatura.

Y al fin llegó el momento de descubrir la cueva por dentro. Todo un espectáculo en el que emplear todos los sentidos.
Y al fin llegó el momento de descubrir la cueva por dentro. Todo un espectáculo en el que emplear todos los sentidos.

En la boca de la cueva nos recibieron una pareja de murciélagos, nada tímidos, y las gotas que, de cuando en cuando, aciertan sobre la cabeza de uno, haciendo ver que las estalactitas, estalagmitas, columnas y banderolas de la cueva siguen vivas. Las representaciones del interior están entre las más antiguas del sur de la Península, donde las pinturas del Paleolítico, las del hombre nómada que todavía no había descubierto ni la agricultura ni la ganadería, son muy raras. A la salida, la bocanada de aire cálido de la tarde nos trajo de nuevo a la era en la que ya solo quedan caballos silvestres, y otras muchas cosas, en pintura.

El baño en el Mundo.

Ya bajando hacia el río, algunas tierras de cultivo, mas abiertas, nos castigaron con un sol vertical durante unos diez minutos, lo justo para que el baño que siguió en las pozas del Mundo fuera todavía más salvaje y liberador. Comimos con los pies metidos en la corriente y después, cuando la flama de la tarde empezó a disiparse, caminamos por dentro del agua, entre paredones naranjas donde germina el rarísimo dragoncillo de roca, hasta enlazar con una de las antiguas sendas que pasaban al otro lado. Es un camino que parece mentira que todavía siga ahí, casi tragado por la naturaleza, pero tan bien trazado que, en cuanto se adivinan sus muros, se desvela como un mensaje centenario en piedra.

Deseado y merecido baño en el río Mundo una vez nuestra senda alcanzaba su fin.
Deseado y merecido baño en el río Mundo una vez nuestra senda alcanzaba su fin.

A priori todos pensarían que en Agosto no se puede disfrutar del monte, pero nada más lejos de la realidad. Pero los alrededores de Ayna nos demuestra que las posibilidades son muchas, y que disfrutar de maravillosos rincones es posible.

El género jacaranda lo componen árboles o arbustos originarios del Caribe, Centro y Sudamérica que requieren de  mucho sol y de un tipo de suelo rico en materia orgánica y con buen drenaje. En la actualidad, se reconocen 49 especies que pueden alcanzar desde los 2 a los 30 metros de altura.

Estas especies son llamativas porque la mayoría de ellas luce delicadas flores en forma de trompetas de tonalidades en su mayoría color violeta, aunque también hay especies con flores blancas y de color rosa. Desde el punto de vista ornamental, la especie Jacaranda mimosifolia es la más ampliamente usada.

Pon una Jacaranda en tu vida.

Aunque las jacarandas en las ciudades suelen ser una planta de amores u odios (¿qué bonitas flores? o ¡como se pegan las flores en los zapatos!), por la gran cantidad de flores que producen, lo que generalmente desconocemos es que estas plantas no son solo de uso ornamental. Las jacarandas tienen compuestos con demostrados usos farmacológicos. Estas plantas han sido empleadas en el tratamiento de enfermedades tropicales, problemas de la piel, infecciones venéreas e incluso resfriados, reumatismos y desórdenes gastrointestinales.

Paseo de Jacarandas en flor.
Paseo de Jacarandas en flor.

La importancia económica de esta especie radica en su rápido crecimiento y la fácil comercialización de su madera, la cual es usada para ebanistería y para la producción de pulpa para papel. Sus frutos también son ampliamente utilizados en la elaboración de artesanías.

Artesanías hechas con los frutos de Jacaranda. Imágenes de Joyarte Accesorios.
Artesanías hechas con los frutos de Jacaranda. Imágenes de Joyarte Accesorios.

La biología y ecología de las Jacarandas.

Las jacarandas son árboles caducifolios que suelen tener uno o dos periodos de exuberantes floraciones al año. Su producción de frutos ocurre frecuentemente una vez al año y son unos árboles muy prematuros, algunas especies pueden comenzar a florecer entre el primer y el segundo año de vida. Sus frutos son cápsulas aplanadas lignificadas que asemejan hojas secas y que al abrirse contienen semillas hialinas voladoras. En sus hábitats de origen, las flores son fuentes de néctar para aves e insectos.

 Estos frutos suelen abrirse solos, pero si los intentáis abrir vosotr@s, veréis que son extremadamente duros. Sin embargo, en sus zonas de origen, existen especies de Loros con un pico tan fuerte que son capaces de abrirlos.

Especie de Periquito Verde (Brotogeris tirica) en una rama de Jacaranda. Foto de Claudia Komesu.
Especie de Periquito Verde (Brotogeris tirica) en una rama de Jacaranda. Foto de Claudia Komesu.

Al nombre de Jacaranda o Jacarandá se le asocian diferentes significados. Por ejemplo, Jacaranda en guaraní significa madera dura. Sin embargo, este nombre común también podría derivar del de una población del estado brasileño de Bahía llamada Jacarancy. Adicionalmente, la palabra Jacaranda podría tener relación con la palabra “yacaranda” que, al parecer, es un término portugués que significa “olor fuerte”.

La Jacaranda y la lírica.

Las jacarandas se mencionan con mucha frecuencia en canciones y textos literarios del continente americano. De hecho existe una curiosa historia de una canción compuesta por el poeta mexicano Mario Molina Montes, la cual parece que fue inspirada en la actriz Elizabeth Taylor y que relacionó el color de las flores de las Jacarandas con el de los ojos de esta bella mujer.

“Te quiero por bonita y por tu cara extraña

Te quiero por tus ojos de jacaranda en flor…”

Por su parte, el escritor mexicano Alberto Ruy-Sánchez relató:

“La flor de la Jacaranda es una copa sonriente, algo torcida, como un beso que se vuelve mordida”.

Las jacarandas también se conocen con otros nombres como Gualandayes o Tarcos, y los tapices florales han inspirado canciones como “Cámbulos y Gualandayes” del colombiano Carlos del Valle:

Rojos se ponen los cámbulos,

azules los gualandayes

son orgullo de la tierra,

son la alegría del paisaje,

todos harán con sus flores alfombra para que pases”.

Y sinceramente, podríamos escribir bastantes más anécdotas y curiosidades de estos preciosos árboles, pero… mejor nos las guardamos para nuestros paseos por jardines 😉

Tras desembarcar en el aeropuerto Fort Worth International de Dallas, la cultura norteaméricana se muestra delante de mi. Pollo frito, personas de todo el mundo, colas, controles de seguridad (extremos). Nada que me haga pensar que la ciudad que voy a visitar me vaya a gustar. Pero no vamos a engañarnos, si nos quedasemos con los aspectos de los aeropuertos, rara vez nos darían una imagen positiva de donde estamos.

Me monto en el tren que me lleva a la ciudad, y comienza mi travesía para descubrir las flores de Dallas.

El Arboretum de Dallas me esperaba sin tene muy claro lo que me iba a encontrar. Una grata sorpresa.
El Arboretum de Dallas me esperaba sin tene muy claro lo que me iba a encontrar. Una grata sorpresa.

Dallas, mucho más que un asesinato.

Mis referencias son nulas. No había visitado ninguna otra ciudad de Estados Unidos, pero algo dentro de mí me decía que me iba a encontrar con el típico skyline repleto de rascacielos y luces. Si bien es cierto que alguno había, muchos menos de los esperados. Pero no me quise desviar de mi cometido. Tras ver la avenida donde asesinaron a Kennedy, y el centro de negocios de Dallas, me fui en busca del Arboretum de Dallas.

El White Rock Lake bordea situado en el lado norte de la ciudad, bordea en todo momento el Arboretum de Dallas.
El White Rock Lake bordea situado en el lado norte de la ciudad, bordea en todo momento el Arboretum de Dallas.

Tras dos metros-trenes, y un bus, al final ahí estaba. En las puertas de un lugar que no esperaba me fuera a deparar tantas sorpresas en forma de colores.

El Arboretum de Dallas.

Era un soleado sábado de Abril. La gente local aprovechaba la buena temperatura para pasear por un espacio gratificante. Prados repletos de flores, el White Rock Lake baña sus orillas, un tranvía del propio arboretum transportando a los visitantes por el extenso parque. Pero veamos que nos podremos encontrar cuando visitemos este espacio de la ciudad de Dallas.

El Arboretum de Dallas, un lugar idóneo para pasear y disfrutar.
El Arboretum de Dallas, un lugar idóneo para pasear y disfrutar.

De primeras, ya el edificio de entrada está repleto de servicios. La taquilla y una recepción donde amablemente te dan la bienvenida al sitio. Una tienda del botánico (muy bien equipada), y una cascada de agua que vaticina el vergel que nos espera.

Hay una parte en la que los árboles dominan. En esta zona podemos encontrar Robles Espinosos (Quercus macrocarpa), Robles Rojos (Quercus shumardii), Árboles de Júpiter (Lagerstroemia indica), y otras muchas especies que en primavera muestran un magnífico verde. Entre árboles y espacios, quedan distribuidas diversos monumentos, construcciones y antiguas edificaciones que existían en el lugar como los típicos cottages o casas de campo estadounidenses (con todo su colorido floral y su estilo de antaño). También un escenario para representaciones y conciertos en un marco incomparable, riachuelos, puentes, etc

El arbolado comienza progresivamente y nos sorprende con una matriz verde envidiable.
El arbolado comienza progresivamente y nos sorprende con una matriz verde envidiable.

Las flores como protagonistas.

Era primavera, la temperatura era ideal, y el jardín estaba engalardonado con infinidad de flores. Las azaleas y rododendros se distribuían con numerosas tonalidades. La Salvia Mexicana (Salvia leucantha) se presentaba en su versión menos vista, con las flores de color blanco. Diferentes variedades e híbridos de Heleboros se podían encontrar en toda su plenitud floral.

La nítida flor de Helleborus x ericsmithii se deja entrever.
La nítida flor de Helleborus x ericsmithii se deja entrever.

En algunos parterres, la disparidad y acumulación de especies era tal, que los carteles se amontonan intentando indicar “claramente” a que flor en concreto se refiere.

A veces, la acumulación de flores es tal, que difícilmente se puede diferenciar a que flor se refiere cada cartel.
A veces, la acumulación de flores es tal, que difícilmente se puede diferenciar a que flor se refiere cada cartel.

Sin embargo, existían otras zonas donde los ejemplares quedaban bien definidos y donde quedaba claro a que especie se refería. Geránios de un “Rosa Caliente” tal y como su variedad define, las Zinnias que nos descubren la belleza a diferentes tamaños, y las Begonias de “alas de dragón”. En otras zonas, los Tagetes son los protagonistas. De esta especie ya hablamos en nuestra Wikiflora. ¿Quieres saber más de ellos? Pincha aquí.

Colección de coloridos Tagetes.
Colección de coloridos Tagetes.

Y la obra final del Arboretum de Dallas.

Pero personalmente, existe una parte del Arboretum (que bien podríamos llamar Floretum) donde la cantidad de variedades de ciertas especies puede llegar a abrumarnos. Si te quieres aficionar a la jardinería, este lugar lo tienes que visitar sin pensar más allá. Si creías conocer todas las variedades de estas especies, aquí te llevarás un desengaño.

Diferentes espacios de terreno dedicados a la variedad de color y formas de ciertos géneros. En esta foto, espacio dedicado a las Salvias.
Diferentes espacios de terreno dedicados a la variedad de color y formas de ciertos géneros. En esta foto, espacio dedicado a las Salvias.

Podemos empezar con los tulipanes. En esta época aun no habían asomado sus flores, pero si cada una de las variedades expuesta tiene un color diferente, el espectáculo estará servido. Aunque ya habíamos nombrado a los geranios, posiblemente en este espacio se acumulen la mayoría de ellos.

Gran colección de variedad de Geranios de diferentes colores y con diferentes características.
Gran colección de variedad de Geranios de diferentes colores y con diferentes características.

Lo mismo se puede decir de las salvias. Una explosión de color con todas sus variedades. Pero personalmente, fueron los Antirrinus o Bocas de Dragón las que en ese momento exacto estaban en su mayor plenitud. Amarillos, rojos, naranjas, lilas, blancos, y un largo etcétera. Creo que una imagen vale más que mil palabras.

Espectacular variedad de colores gracias a los Antirrhinum.
Espectacular variedad de colores gracias a los Antirrhinum.

Es posible que si alguna vez os decidís ir a Dallas de viaje, nadie os diga que existe el Arboretum de Dallas, y que está repleto de rincones que, dependiendo de la época del año, serán la delicia de los visitantes. Pues bien, yo os lo digo: “Tenéis que visitar el Arboretum de Dallas” .