Al sur de Ecuador, entre las ciudades de Loja y Zamora está el Parque Nacional Podocarpus. Un espacio natural de dimensiones casi como la isla de Fuerteventura, y que rebosa biodiversidad por todas partes. Su nombre viene dado por esta planta (Podocarpus) que es la única conífera nativa de Ecuador, y no por nada se le conoce como el punto caliente de biodiversidad de entre los puntos calientes de biodiversidad del mundo. No obstante, se pueden encontrar hasta 4000 especies de plantas en este Parque considerado también como el Jardín Botánico de América. Debido a estos números, “sólo” os voy a hablar de dos sectores dentro del parque, muy diferentes pero de gran belleza.

Las imponentes laderas del PN Podocarpus.
Las imponentes laderas del PN Podocarpus.

Bombuscaro, uno de los ríos que atraviesa el PN Podocarpus.

Accediendo al PN Podocarpus por la ciudad de Zamora, entramos de lleno en la zona de influencia del río Bombuscaro. Nos situamos a unos 2000 metros sobre el nivel del mar y un bosque tropical húmedo se extiende delante de nosotros. Para que os hagáis una idea, en tres hectáreas de terreno nos podemos encontrar hasta 180 especies diferentes de árboles.

De entre los numerosos cursos de agua que se cruzan a nuestro camino, existe una formación hidrogeomorfológica que es objeto de numerosos selfies y fotos. La cascada de La Poderosa es un salto de agua descomunal que acaba en una poza donde l@s más valientes pueden atreverse a darse un baño. Yo no fui capaz, pero intentando rellenar las botellas de agua de la cascada me moje más o menos como si me hubiera bañado.

Yo intentando rellenar una botella de agua y además, sirviendo de referencia para demostrar las dimensiones de la cascada.
Yo intentando rellenar una botella de agua y además, sirviendo de referencia para demostrar las dimensiones de la cascada.

Otro sendero te acerca hasta las orillas del río Bombuscaro. Una brecha de agua que rompe el continuo verde del PN Podocarpus. El agua fluye de manera torrencial, tanto que puede llegar a asustar como serán las crecidas de este río. Bajar a las orillas del río te permite poder tener vistas del paisaje que no son tan fáciles de poder disfrutar de ellas cuando se anda por los senderos debido a lo tupido de la vegetación.

Brecha creada por el río Bombuscaro en la tupida selva del PN Podocarpus.
Brecha creada por el río Bombuscaro en la tupida selva del PN Podocarpus.

Cajanuma, el acceso al PN Podocarpus desde Loja.

La ciudad de Loja se encuentra a mayor altitud que Zamora, por lo que si accedemos al PN Podocarpus nos encontraremos a más de 2000 metros sobre el nivel del mar. De hecho, conforme vamos subiendo por el camino que nos lleva al centro administrativo del Parque vemos como las formaciones vegetales van cambiando. Una vez que llegamos al inicio del sendero de los miradores, estamos en el límite superior del bosque. Y allá fuí, en busca del mirador de Cajanuma.

El PN Podocarpus delante de mí desde Cajanuma
El PN Podocarpus delante de mí desde Cajanuma.


Conforme nos vamos acercando, los árboles desaparecen. Estamos a casi 3000 metros de altitud. Las condiciones ambientales son bastante limitates y las especies de matorral se hacen las dueñas del territorio. Ante mi, el ecosistema de páramo. Desde mi punto de vista, una de las formaciones vegetales más bonitas (aunque para gustos los colores). Nos faltaría tiempo si listasemos las especies diferentes de flora que podemos encontrar en esta zona. Es una locura. Cada paso que damos nos muestra una nueva especie con una flor más bonita, con una morfología más interesante o con una adaptación más curiosa. Tanto tiempo estuve disfrutando de la naturaleza que rodeaba al mirador y de las magníficas vistas, que no pude seguir el sendero y tuve que volver por el mismo camino. Aún así, fue una mañana muy especial en un lugar único.

A estas altitudes, las nubes pueden ser protagonistas, pudiendo impedir la contemplación de las vistas
A estas altitudes, las nubes pueden ser protagonistas, pudiendo impedir la contemplación de las vistas.

Resumiendo, no es fácil llegar al PN Podocarpus, pero merece muchísimo la pena. Descubrirás un auténtico santuario para la naturaleza que amerita con creces las horas de viaje necesarias para llegar.

Cuando uno oye hablar de la isla de Ibiza, se le viene a la cabeza el ocio, la fiesta y posiblemente los excesos. Pero lo que no se suele saber es que Ibiza alberga una naturaleza 100% mediterránea no tan conocida pero digna de elogiar, disfrutar y visitar. Y eso hicimos el pasado puente de Diciembre (del 6 al 9 de Diciembre). Os voy a contar como nos fue.

Caminando hacia el faro de Portinaxt
Caminando hacia el faro de Portinaxt.

EL PUNTO MÁS NORTEÑO DE IBIZA

Saliendo de Portinaxt tenemos un sendero costero que recorre la zona más al norte de la isla. El Mediterráneo con su variedad de azules nos acompaña en todo momento. La senda transcurre entre matorrales de Sabina y Lentisco. La orografía del terreno dificulta en ciertos momentos el recorrido pero en realidad no hace más que aportar diferencias microclimaticas que heterogeneizan nuestra ruta.

Tras pasar el faro y varias calas (con sus bajadas y subidas), nos despedimos del Mediterráneo para volver al punto de inicio por una zona boscosa.

Aspecto de la costa en la parte más norteña de la isla de Ibiza
Aspecto de la costa en la parte más norteña de la isla de Ibiza.

Por la tarde nos desplazamos a la ciudad de Ibiza para hacer un recorrido turístico por la Dalt Villa. Aquí he de sincerarme. Si creéis que ya habéis visitado la ciudad pero lo habéis hecho en verano, no tenéis que dejar de visitarla en invierno. Es otra ciudad muy diferente y para mi, con mucho más encanto.

Vista de la Dalt Villa de Ibiza durante nuestra visita nocturna
Vista de la Dalt Villa de Ibiza durante nuestra visita nocturna.

LAS PUERTAS DEL CIELO

Al noroeste de la isla de Ibiza se encuentra la población de Santa Agnes de la Corona. Este nombre viene dado porque se encuentra rodeada de una corona de montañas. Es en una de ellas donde se encuentran las puertas del cielo y en busca de ellas que fuimos.

La primera parte de la ruta estaba dominada por los cultivos, muchos de ellos tradicionales, de la isla de Ibiza. En esta parte alucinamos con la presencia de un olivo milenario que si pudiera hablar, sería capaz de hablarnos de musulmanes y hasta de romanos.

En cuanto entramos en el bosque ya empezamos a dislumbrar la costa nuevamente. Tras varias entradas y salidas para ver el mar, a lo lejos ya se pueden divisar las puertas del cielo. Unas formaciones geológicas desde las cuales se puede tener una de las mejores vistas de la isla de Ibiza. Mientras que llegábamos, las islas margaridas nos sorprendían con sus caprichosas formas. Y al fin, pudimos corroborar la belleza de las vistas desde este icónico punto de la isla de Ibiza. Una imagen vale más que mil palabras ¿no? 

Paisajes que recorrimos en nuestra búsqueda de las puertas del cielo.
Paisajes que recorrimos en nuestra búsqueda de las puertas del cielo.

Después de comer hicimos un recorrido en coche por el valle de Es Broll. Y ciertamente fue una grata sorpresa que recomiendo encarecidamente.

Este rincón de las huertas de Es Broll de Ibiza es más que recomendable
Este rincón de las huertas de Es Broll de Ibiza es más que recomendable.

SES SALINES DE IBIZA

Y nuestro último día nos llevó a pasear por el sur de la isla. Una vuelta a las salinas de Ibiza que comenzó recorriendo un paisaje costero con vistas a Formentera que se culminó cuando llegamos a la Torre de ses Portes. Una imponente torre vigía del siglo XVII que mantuvo a raya a enemigos y piratas.

La vuelta hacia el bus la hicimos bordeando las salinas. Los flamencos y otras especies de aves limícolas nos amenizaron el paseo antes de dar por finiquitado nuestro viaje y regresar a la Península.

Los paisajes costeros y salineros de Ibiza pusieron la guinda final del viaje.
Los paisajes costeros y salineros de Ibiza pusieron la guinda final del viaje.

Resumiendo, montamos este viaje a Ibiza con una doble intención. Por un lado disfrutar de la isla de Ibiza, y por otro lado romper los estereotipos y dar a conocer la parte natural de esta isla que es un auténtico paraíso. 

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Mitos, leyendas, historias,… Las plantas están repletos de ellas, las especies del género Carlina no lo son menos. Y es que una plantita pequeña, a veces pinchosa y con flores amarillas a veces no tan vistosas, no estan exentas de que el ser humano no se diera cuenta de los beneficios y bondades que aguardaba. Es por eso que la #Wikiflora de este mes se la dedicamos al género Carlina.

Las flores (o conjunto de flores) de Carlina vulgaris.
Las flores (o conjunto de flores) de Carlina vulgaris.

La Carlina, mediterráneas y bondadosas.

Ajonjeros, carrasquillas, carlinas o carpazos. Muchas son las maneras de llamar a estas plantas herbáceas que rara vez superan los 70 cms de altura y pertenecientes a la familia de las Compuestas. Por este motivo, lo que aparentan ser sus flores blanco-anaranjadas-amarillentas, en realidad son miles de ellas que conforman una sola. Como ya hemos dicho, en algunas especies sus pinchos pueden no hacerla tan apetecible para su recolección.

Plantas mediterráneas en su mayoría que están adaptadas a poblar pastos, bordes de caminos e incluso zonas dunares. Se le consideran plantas melíferas siendo muy apetecibles para las abejas. De igual manera, algunas de ellas como Carlina vulgaris (Carlina de Monte) han alcanzado el continente americano considerándose como invasora en EEUU.

Carlina acanthifolia siendo polinizada.
Carlina acanthifolia siendo polinizada.

Algunas de sus propiedades.

Antes de hablar de los valores para el ser humano, decir que tienen su importancia para el ecosistema. Por ejemplo, la misma Carlina vulgaris sirve como alimento para algunas larvas como las de algunas polillas. Otra especie como Carlina acaulis (Carlina angelica) tiene propiedades de tipo diuréticas, antibióticas, y para mejorar el apetito antes de las comidas. Pero es una planta que puede tener cierta toxicidad por lo que hay que moderar su uso y limitarlo a cantidades pequeñas. La mayoría de preparaciones se hacen con sus raíces, pudiendo hacerse en infusión o incluso mezclando con vino blanco. En algunas partes del norte del Mar Mediterráneo se usan como verdura y se añaden a la ensalada

Pero, ¿de dónde viene lo de Carlina?

Pues hay varias teorías, pero sin duda una de ellas da más ganas de que sea la real. Según Linneo, es un género dedicado a Carlos V de España. Otros botanicos apuntan a que proviene de la palabra cardunculos, que sería un diminutivo de cardo. Sin embargo, un herborista antiguo (de los más antiguos), Jacob Theodor de Bergzabern, permitió que a nuestros días llegue la siguiente historia.
Nos tenemos que imaginar al ejército de Carlo Magno cerca de las puertas de Roma. En esos momentos antes de la batalla, que imagino que deben ser tensos, una plaga afectó a todos los soldados. Sin duda un contratiempo que iba a suponer la pérdida de la batalla. Esa noche Carlo Magno se retiraría a sus aposentos con la preocupación propia del problema en cuestión. Durante esa noche, un ángel se le apareció en los sueños mostrándole una Carlina acaulis (que no se llamaría así en tal ocasión) como la vital solución. A la mañana siguiente, Carlo Magno ordenó recolectar dicha planta y consiguió curar a su ejército. A partir de ahí, sea lo que fuera lo que le pasará en la batalla, gracias a esta Carlina ya no se podía decir que fuera por culpa de la enfermedad.

Carlina acaulis en flor, "culpable" del nombre del género gracias a Carlo Magno.
Carlina acaulis en flor, “culpable” del nombre del género gracias a Carlo Magno.

Con tal historia en el imaginario popular, estaba claro que a la hora de describir este género, había que dedicárselo a Carlo Magno, y así parece que fue (al menos, esa es la historia que quiero pensar que fue la real).

Es bastante curioso todo lo que se descubre cuando se indaga sobre la planta nacional de algún país. Si bien, muchas suelen ser especies con flores bastante llamativas donde el valor estético predomina, el caso de Ecuador es particular con la Cinchona. La escogencia de la planta nacional de este país tropical fue producto de la consulta hecha al Instituto Botánico de la Universidad Central en los años 30, y debido al acierto de esta entidad eligiendo esta planta, queremos dedicarle la #Wikiflora de este mes a la Cinchona.

Árbol de la Cinchona en los bosques húmedos de Ecuador.
Árbol de la Cinchona en los bosques húmedos de Ecuador.

La Cinchona que debió ser Chinchona.

Cinchona o también conocida como Cascarilla fue la especie de planta recomendada al gobierno ecuatoriano, la cual lleva por nombre científico Cinchona officinalis. La denominación de la especie fue hecha por el padre de la taxonomía Carlos Linneo, con la descripción de un espécimen colectado por el famoso naturalista francés Charles-Marie de La Condamine, en la provincia de Loja. Linneo decidió utilizar el nombre de Cinchona en honor a la condesa de Chichón, quién fue la primera persona europea a la que se le hizo un tratamiento con los polvos de la corteza de este árbol para la cura de fiebres tropicales. Sin embargo, la dedicatoria de Linneo quedó mal escrita al designar el género como Cinchona en vez de Chinchona, y dicho error no pudo ser corregido debido a las estrictas normas de la nomenclatura botánica de la época.

Flores de la Cinchona officinales o Quina.
Flores de la Cinchona officinales o Quina.

Ecuador, el reino de las Cichonas.

La Cinchona se encuentra en las tres regiones de Ecuador al distribuirse a ambos lados de la cordillera de los Andes. Esta especie fue de gran importancia económica para el país ya que durante casi dos siglos Ecuador proveyó al mundo de la corteza de esta planta de la cual se aislaba el alcaloide quinina que fue ampliamente usado para el tratamiento de la malaria antes de que se lograra la síntesis de la cloroquinina sintética. Sus atributos físicos tampoco la descalifican ya que la coloración rojiza de sus hojas al madurar contrasta en medio del verdor de la selva y genera una escena bastante sublime.

En la actualidad el género Cinchona comprende 23 especies de la familia Rubiaceae, que se caracterizan por ser arbustos o arboles de tamaño pequeño o mediano con corteza amarga. Estos habitan en bosques andinos se distribuyen a lo largo de la zona tropical y ecuatorial de la cordillera de los Andes desde Venezuela a Bolivia. En la actualidad, la Cinchona tiene un nuevo uso en el mercado como gin tonic, ya que la quinina es la responsable del sabor amargo de dicha bebida.

Flores de Cichona pubescens.
Flores de Cichona pubescens.

Y es que aunque se piense que una planta nacional debía ser las más bella de ese pais, en el caso de Ecuador se decidió escoger la Cinchona por que, además de la belleza de sus flores, ha sido, es y será una de las plantas más importantes cultural, económica y naturalmente.

Y nuestros pasos nos llevan al Eastville Park de Bristol. Pero lo mejor de todo es que no era nuestro objetivo. De hecho, la ciudad de Bristol, en la costa contraria a Londres dentro de la isla de mayor tamaño del Reino Unido, es conocida por muchos motivos. Posiblemente el/la graffiter@ Banksy sea uno de los culpables de esta bien merecida fama.

Aspecto de la pradera de entrada en el EastVille Park.
Aspecto de la pradera de entrada en el EastVille Park.

Con el graffiti por bandera.

Aunque no sea el motivo de nuestra página, ni siquiera de este post, hay que hacer una mención especial a la expresión cultural imperante en la ciudad de Bristol. La ciudad del graffiti. Tanto es así que el propio ayuntamiento lo ha apoyado creando concursos internacionales y permitiendo su expresión en grandes edificios.

Tanto es así que los tours se amontonan para enseñar todas las obras de arte. Pero sin duda, lo que más busca el turista son los dibujos del que posiblemente es el graffitero (o graffitera) más famos@. Banksy es oriundo de esta ciudad, y aunque ha creado el recelo de muchos compañeros de profesión, no se puede negar que ha llevado el arte del graffiti a otro nivel.

Uno de los graffitis más famosos de Banksy en Bristol.
Uno de los graffitis más famosos de Banksy en Bristol.

De la decepción, al Eastville Park

Y si sigues los pasos de los Banksys de Bristol, llegarás al más alejado del centro. Un simio con antifaz que se han encargado de borrar y que puede crear una cierta decepción después de tanto tiempo andando (o en bus). Pero que no te decepcione este hecho porque muy cerca te puedes encontrar con una sorpresa verde que bien merece la pena visitar.

Y desde la pradera, los árboles que nos dan sombra y la pradera para tomar el sol.
Y desde la pradera, los árboles que nos dan sombra y la pradera para tomar el sol.

Y es que a pocos minutos tenemos el Eastville Park. Un parque de los muchos que te puedes encontrar en las islas británicas, pero que tiene una serie de aspectos que lo hacen bastante especial. Os lo presento.

Primero, la pradera del Eastville Park

Al entrar al parque, una enorme pradera se levanta delante tuya. Y es que ya seas amante de los deportes, de la relajación, o de la lectura, esta pradera se erige como un lugar ideal donde ir a pasar el tiempo y desconectar. De todas formas, si las condiciones ambientales no son del todo agradables, existen especies arbóreas que nos brindan sombra como robles y tilos.

Pero cuando se cree que esta pradera es todo lo que el Eastville Park puede ofrecer, solamente hay que continuar andando, descubrir, y bajar las cuestas que nos llevan a la otra parte del parque.

Y aunque haya mucha pradera en el EastVille Park, también hay paseos con arbolado.
Y aunque haya mucha pradera en el EastVille Park, también hay paseos con arbolado.

Y el lago del Eastville Park

Aprovechando la cercanía del Río Froome, a finales del siglo XIX el ayuntamiento de Bristol decidió destinar unas 30.000 libras para la creación de un nuevo parque. Un lugar que proporcionara a la población un espacio fresco y repleto de naturaleza. Se animaron con la creación de un lago que con el paso del tiempo se convertiría en un oasis de naturaleza en la periferia de Bristol.

Aspecto a principios de otoño del lago del EastVille Park.
Aspecto a principios de otoño del lago del EastVille Park.

Y es que se puede hablar de la vegetación circundante, la cual dependiendo de la época del año nos puede brindar una gran gama de colores. Además, muchas especies de fauna se han percatado de la frondosidad para utilizarlo como hogar o como lugar de paso. Tejones y zorros, diferentes especies de murciélagos, y como no, diversidad de aves propias de un bosque de ribera. Garza, martín pescador o pájaros carpinteros se pueden divisar con un paseo en silencio por el lugar. Tanto es así que una de las islas internas del lago.

Y así presenta la isla de los martines pescadores.
Y así presenta la isla de los martines pescadores.

Por lo tanto, si te acercas a Bristol por su arte callejero o por su cultura, no dejes de acercarte a este precioso lugar al Este de la ciudad de Bristol.

El Cabo de Gata es uno de esos lugares en los que uno siente haber viajado mucho más lejos, en el espacio y en el tiempo. Además, pese a esa sensación de lejanía, uno se siente a la vez extrañamente cómodo, en paz. Como es uno de nuestros lugares favoritos, lo elegimos como uno de nuestros viajes de inicio de la temporada. 

Para no perder tiempo, empezamos directamente por dos de las postales de la zona: las playas de Los Genoveses y Monsul. En esta última, olas de roca oscura se enfrentan a las olas vivas de un mar protegido. 

En la Playa de Monsul

El Cabo “negro”

Nos esperaba un recorrido por la costa “negra” del Parque Natural, allí donde se hace más patente el vulcanismo que vivió aquí el mar hace siete millones de años. Flujos de lava en forma de columna, cavidades dejadas por el enfriamiento rápido del magma y antiguas arenas y cantos que cayeron encima. En sus resquicios, endemismos botánicos exclusivos de la zona, como el dragoncillo del Cabo y otros muchos compartidos con costa africana. Almorzamos en la Cala Carbón y terminamos la tarde en el Faro del Cabo, con vistas al Arrecife de Las Sirenas y una preciosa puesta de sol. Todavía tuvimos unos minutos para ver los flamencos y la iglesia de las Salinas. 

Iglesia de las Salinas del Cabo de Gata

El Cabo “blanco”

Sin salir del descarnado paisaje del Parque Natural, al día siguiente el paisaje ganó luz. Las lavas se volvieron cenizas, y la ceniza arena blanca que hace turquesa el agua de las calas entre Agua Amarga y Las Negras: la de Enmedio, la del Plomo y la de San Pedro. El sendero entre estas tres mellizas es algo exigente, pero compensa de sobra la belleza del mar y las vistas desde uno de los acantilados más altos de la costa mediterránea, sólo superado por 15 metros por la Punta de La Polacra, con 265 metros de caída. San Pedro, con sus pequeños huertos y casas revividas por las gentes libres que allí viven, alrededor de su castillo y un insólito manantial, sigue siendo refugio de piratas. 

Los acantilados de ceniza de la Cala de Enmedio

De castillo a castillo, de entre las muchas fortificaciones que puntean la línea marina en el Cabo, forzamos que el anochecer nos cogiera en Los Escullos, donde las rocas de su duna fósil son como un trabajo de encaje dorado. 

El desierto y la joya de la corona

Una vez conocidas las distintas facetas de la costa del Levante almeriense, para el último día dejamos el interior, pero no sólo de los espacios abiertos, sino de la misma Tierra. Las gigantescas ramblas del Desierto de Tabernas sobrecogen, tanto por su sobriedad vegetal, como por sus dimensiones. Caminamos por lo que fue el fondo del mar, donde todavía se encuentran, de tiempo en tiempo, fósiles de ostras y otros bivalvos que lo corroboran. 

Los escenarios del Spaguetti Western

En este lugar se rodaron cientos de películas del Oeste, y todavía quedan los restos de aquella fiebre del oro figurada en decenas de escenarios medio hundidos, algunos reconstruidos para la visita turística. Nosotros empezamos por Fort Condor, entre los primeros, donde la ruina no hace sino incrementar esa sensación de ficción. 

Para coronar el viaje, solo faltaba engarzar la última joya almeriense, la Geoda Gigante de Pulpí, enterrada a más de 50 metros de profundidad, cerca de San Juan de Los Terreros. Es la mayor visitable del mundo y la segunda por sus dimensiones.

La metáfora perfecta de una tierra que esconde tantísima belleza.

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Utilizar las plantas con diferentes fines ha sido una constante asociada a la naturaleza humana desde siempre. Conforme ha ido pasando el tiempo, estos usos se han ido ampliando a un mayor número de especies. Otra cosa diferente son los conocimientos generados por el uso de una planta en una cultura del mundo, pero que hasta hace no tanto tiempo, no se había extendido hasta otros lugares del planeta. Un ejemplo de esto puede ser la Moringa, especie a la que queremos dedicarle la Wikiflora de este mes.

Árbol de Moringa (Moringa oleifera). Foto: produto.mercadolivre.com.br
Árbol de Moringa (Moringa oleifera). Foto: produto.mercadolivre.com.br

El abanico de especies que son Moringa.

Aunque es cierto que la Moringa oleifera es la especie más cultivada, son muchas las especies que alberga este género y que podemos encontrar como endémicas en diferentes continentes. Por ejemplo, existen 8 especies endémicas de África, pero sin embargo la M. oleifera es nativa de Asia.

Flor de Moringa oleifera.
Flor de Moringa oleifera.

La Moringa en amplio espectro son arbustos o árboles de las que se come todas sus partes. Corteza, vainas, hojas, semillas, tubérculos, raíces y flores. De su semilla se obtiene un aceite que es dulce capaz de aguantar mucho tiempo sin que se ponga malo. Esta capacidad comestible hace que sean infinitas las posibles recetas que se pueden realizar con estas especies. Por eso es considerada como un “superalimento”.

El cultivo de Moringa es importante en países como la India, Etiopía, Filipinas o Sudán, y en la actualidad se está extendiendo su cultivo a otras partes de África Tropical e incluso a Sudamérica. .

Las posibilidades de su cultivo.

Y claro, tantos son los beneficios de este árbol milagro que hacen que cada sean más países los que se interesen por el cultivo de la Moringa, y España no es menos. Desde hace tiempo su cultivo en las Islas Canarias se estaba dando, pero en los últimos años han aparecido nuevos cultivos que se han adaptado perfectamente a las condiciones de ciertas provincias de España como Almería, Málaga o Murcia.

Debido al cultivo de este súper-alimento, se están abriendo nuevas oportunidades de negocio en muchos lugares del planeta. Algunas de esas oportunidades directamente se están convirtiendo en oportunidades de supervivencia y de desarrollo.

La gran cantidad de beneficios que tiene la Moringa. Imagen: www.moringaoleifera.es
La gran cantidad de beneficios que tiene la Moringa. Imagen: www.moringaoleifera.es

La Moringa en Sierra Leona.

Dentro de los proyectos que muchas ONGs llevan a cabo en lugares subdesarrollados del planeta, existe uno identificado como SLE/73532 llevado a cabo por Manos Unidas y que se basa en las posibilidades y oportunidades de desarrollo gracias al cultivo de la Moringa.

Al iniciar este proyecto en Sierra Leona, los responsables se dieron cuenta que, de forma tradicional, la moringa ya se cultivaba en este país pero de manera dispersa e incluso era utilizada como planta ornamental para adornar los huertos. Lo que pasa es que no eran conocidos por la población local todos los beneficios de esta planta.

La realidad es que a nivel mundial, existe una demanda de hoja de moringa y por el momento hay escasa competencia en el mercado. Y esta es la gran oportunidad para que este proyecto triunfe. Son ya muchas las familias de Sierra Leona con pequeñas porciones de terreno para cultivar que se han adherido al proyecto creando una red de pequeños productores que están contando con asesoramiento y se le está acompañando en todo el proceso. Además, se está en trámite de que puedan vender su moringa con un certificado ecológico a Europa.

Plantones de Moringa dispuestos para ser plantados en tierra. Foto: http://gsamuel4u.blogspot.com
Plantones de Moringa dispuestos para ser plantados en tierra. Foto: http://gsamuel4u.blogspot.com

En resumidas cuentas, esta planta es uno de los ejemplos de las posibilidades que algunos cultivos tienen a nivel mundial. Pero no solo posibilidades a nivel de rentabilidad económica, sino también posibilidades de desarrollo de comunidades con escasez de recursos. Una vez más, las plantas pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de muchas gente, además de darles trabajo.

Si eres aquellos de los que disfruta sentir como se libera adrenalina por tu cuerpo mientras te adentras en una selva tropical… ¡Visitar la reserva natural de San Cipriano en el corazón del pacífico colombiano es la opción! En mi caso, he estado tan solo 3 veces en este fantástico lugar, pero sin duda no me cansaré de repetir la experiencia.

La frondosidad de la selva custodia los cursos de agua con toda su biodiversidad.
La frondosidad de la selva custodia los cursos de agua con toda su biodiversidad.

La reserva protectora de los ríos Escalerete y San Cipriano se encuentra a 40 minutos de Buenaventura y a dos horas y media desde Cali. La travesía comienza llegando en transporte público o transporte particular hasta el corregimiento de Córdoba.

Brujitas como medio de transporte.

En Latinoamérica es común que usemos o modifiquemos infraestructuras o herramientas que han sido elaboradas con otros propósitos con el fin de suplir nuevas necesidades. Pues bien, la manera de llegar a San Cipriano es mediante un vehículo que rueda por los rieles donde antiguamente pasaba el tren. Aunque a decir verdad, el vehículo del que les hablo es una artilugio un tanto improvisado denominado brujita, que se compone de un tablón con unas ruedas metálicas que encajan en la vía férrea la cual sostiene una banca donde se sientan los pasajeros y tiene adosada una motocicleta donde el conductor dirige el viaje.

Ciertamente, las brujitas no contemplan sistemas de seguridad con cinturones o bolsas de aire, pero si te garantizan el deleite de cruzar la verde selva la cual intensifica su color al dilatarse tus pupilas cuando atraviesas los oscuros túneles del tren durante el recorrido.

Las brujitas de San Cipriano. Toda una experiencia.
Las brujitas de San Cipriano. Toda una experiencia.

Las piscinas naturales o charcas de San Cipriano.

Una vez en el poblado de San Cipriano que se encuentra a unos 200 m de altitud, se tiene contacto inmediato con la amigable población local la cual vive en su mayoría del turismo y que insistirá para que contrates sus servicios como guianza, alimentación y alojamiento. En San Cipriano hay una buena cantidad de charcas o pozas naturales con profundidades hasta de 15 metros, por lo cual no es extraño encontrarse a personas con equipo para bucear. Las aguas de río son bien cristalinas y puedes ver y sentir gran cantidad de pececitos. Una vez allí puedes alquilar neumáticos para bajar por el río flotando, disfrutar de una agradable zambullida en diferentes partes del río o apreciar la naturaleza circundante por los senderos de la reserva natural que te conducen a cascadas y en los cuales puedes encontrarte una buena cantidad de aves, insectos e incluso serpientes.

Aspecto del río San Cipriano. Un lugar ideal para dejarse llevar por la corriente.
Aspecto del río San Cipriano. Un lugar ideal para dejarse llevar por la corriente.

La experiencia en San Cipriano es excepcional pero no es apta para todos los públicos. Los alojamientos del poblado son en general bastante austeras, las condiciones climáticas son cálidas y húmedas y el transporte en brujitas requiere de buena condición física y cierta temeridad. Así que si estás leyendo este post y crees que tienes el perfil para vivir este tipo de aventura, sin duda no dejes de hacer esta escapada natural en el corazón del Pacífico latinoamericano..

Existen muchos lugares donde el otoño viste los paisajes con sus tonos de amarillos y naranjas. Pero posiblemente algunos de los más bonitos los podemos encontrar en la Serranía Baja de Cuenca. El pasado fin de semana del 19 y 20 de Octubre, tuvimos la oportunidad de viajar con un grupo por los Monumentos naturales de Cuenca. Os queremos contar como nos fue :).

Las hileras de las plantaciones de chopos nos hacían pensar que el otoño iba a ser más que bonito.
Las hileras de las plantaciones de chopos nos hacían pensar que el otoño iba a ser más que bonito.

Las Chorreras del Cabriel, las chorreras de la Serranía Baja de Cuenca.

Comenzamos fuerte. Llegando a la población de Enguídanos, nos encontramos con un río que se ha empeñado en crear paisajes de lo más bellos con el paso de los años. Su efecto erosivo ha persuadido en el tiempo y ha permitido que en la actualidad nos podamos encontrar un paisaje repleto de cascadas, rápidos y piedras por las que resbala el agua como si estuviera chorreando.

Y si, bordear el río Cabriel nos sumerge en un otoño incipiente que pasa desapercibido debido a la espectacularidad del paisaje. Sinceramente, con ese agua cayendo y buscándose paso, no era fácil fijarse en amarillos otoñales. Pero no pasa nada, tendríamos tiempo para ello.

Las Chorreras del Cabriel nos sorprendieron con su aspecto. Un lujazo para la vista.
Las Chorreras del Cabriel nos sorprendieron con su aspecto. Un lujazo para la vista.

Mientras tanto, continuamos remontando el río. La senda se estrecha, pero en todo momento está clara. Imaginamos la muchedumbre que tiene que acinarse en estas aguas en verano, pero disfrutamos de que el lugar estaba casi para nosotr@s. Una vez cruzamos el río, comenzamos su descenso por el margen izquierdo. Una senda que nos llevará al pueblo de Enguídanos recorriendo las vegas del río que antaño tuvieron que estar pobladas de cultivos y a merced de las crecidas del río.

Y poco a poco, el sendero nos va permitiendo divisar el pueblo, con su castillo y sus casas encaramadas en la ladera. Un enclave estratégico en el que renovamos fuerzas en uno de los pocos bares que estaban abiertos.

Las Lagunas de Cañada del Hoyo.

Después de comer, nos acercamos a la población del Reillo, donde teníamos nuestra base de operaciones. Y estando tan cerca de estas lagunas, ¿cómo no íbamos a acercarnos a verlas? Pues ese fue nuestro siguiente destino.

Depresiones en el terreno que se han llenado de agua y que nos dan la sensación de que el suelo se hubiera hundido. La verdad es que son oquedades inesperadas porque viendo el paisaje de lejos, nada hace pensar que ese fuera a ser el resultante.

Las misteriosas lagunas de Cañada del Hoyo de la Serranía Baja de Cuenca.
Las misteriosas lagunas de Cañada del Hoyo de la Serranía Baja de Cuenca.

Además, lagunas que no están desprovistas de leyendas e historias. Allá que fuimos a contarlas, a tocar el agua de las lagunas y a respirar su aire antes de ir a Carboneras de Guadazaón para cenar.

La pequeña Ciudad Encantada de la Serranía Baja de Cuenca. Las Corbeteras.

Comienza nuestro segundo día. Supongo que son muchas las personas que han visitado la preciosa ciudad encantada de Cuenca, ¿verdad? Bueno, pues nosotros tuvimos la oportunidad de conocer el paso histórico anterior a la ciudad encantada. Es decir, el aspecto que debió tener este sitio unos millones de años antes como lo conocemos en la actualidad.

Las Corbeteras de las Serranía Baja de Cuenca siempre sorprenden.
Las Corbeteras de las Serranía Baja de Cuenca siempre sorprenden.

Nuestra senda comienza subiendo de manera leve, y nos enseña ante nuestros ojos las preciosas coberteras. Lugares modelados por el agua y ahora por el viento, y que conforman en la roca formas caprichosas que dan rienda suelta a nuestra imaginación. Estos relieves ya debieron impresionar también al ser humano prehistórico, que quiso dejar su huella en forma de pinturas rupestres.

Al continuar andando, ganamos altura para poder deleitarnos con el espectacular paisaje otoñal que el río Cabriel nos tenía preparado. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que dejo de escribir para que podáis centraros en lo importante.

 Así pintaba (nunca mejor dicho) el otoño en la Serranía Baja de Cuenca. Espectacular ¿no?
Así pintaba (nunca mejor dicho) el otoño en la Serranía Baja de Cuenca. Espectacular ¿no?

Y por último, antes de comernos nuestro pic-nic, tuvimos la suerte de disfrutar de un lugar privilegiado. Selva Pascuala nos abrió sus puertas y nunca mejor dicho. En este sitio se encuentra uno de los abrigos con pinturas rupestres más importantes de la Península Ibérica. Pinturas de diferentes épocas que nos dejaron imaginar como era la vida de los habitantes de la zona hace ya unos cuantos de miles de años.

El estrecho del río Verchenque.

Nuestro fin de semana tocaba a su fin, pero no sin antes disfrutar de un rincón cercano a Villar del Humo que, no por ser menos conocido, es menos impresionante. Empezamos nuestro viaje disfrutando de como la acción de los ríos sobre la naturaleza podía crear paisajes únicos. Pues bien, ante nosotr@s teníamos otro tipo de erosión que resultó en un paisaje de tipo estrecho creado por el río Verchenque.

Un paseo fácil que fue capaz de sorprender a todos los asistentes. Es un lugar más que especial que creo que todo visitante de la zona debería visitar.

El estrecho del río Verchenque. Otro de los rincones de la Serranía Baja de Cuenca.

Y con este espectáculo de la naturaleza, finalizó nuestro viaje por los monumentos naturales de Cuenca. Un fin de semana para recargar las pilas con la naturaleza como protagonista, y que seguro que repetiremos en años sucesivos.

El desierto de Bledow (Bledowska). Os propongo hacer un viaje, o más bien dos. El primero es volar hasta Polonia, a un lugar no muy lejano de la ciudad de Varsovia. Y lo segundo es viajar en el tiempo hasta hace unos cuantos miles de años atrás. En aquel entonces los procesos de erosión glaciar provocaron una fuerte deposición de arenas. Esta sedimentación fue continua durante muchísimos años hasta alcanzar espesores de arena muy gruesas (hasta 40 metros de profundidad).

¿Quien dijo que los desiertos eran típicos de zonas cálidas? Veamos como ha ido evolucionando este enigmático lugar que podréis visitar en vuestro futuro viaje a Varsovia 🙂

Nota: Pido perdón si alguna palabra en polaco está mal escrita. Me resulta difícil encontrar ciertos símbolos en el teclado español.

El desierto de Bledow, que no siempre fue un desierto.

Pero aún cuando teníamos tal acumulación de arenas, con la retirada de los hielos, la temperatura en esta zona se suavizó y permitió que la vegetación comenzara a colonizar este paisaje. Las coníferas se convirtieron en las “reinas” de los bosques de lo que hoy es Europa, y el desierto de Bledow no fue una excepción. El arbolado empezó a dominar los paisajes y la biodiversidad se adaptó fácilmente a este lugar llegando a desarrollarse ecosistemas que seguro hoy en día somos incapaces de creer que podrían estar en este lugar.

Aspecto panorámico del Desierto de Bledow y sus bosques circundantes.
Aspecto panorámico del Desierto de Bledow y sus bosques circundantes.

Pero es cierto que, como muchos de los paisajes europeos, este territorio también sufrió la mano del hombre. De esta manera, entre los siglos XII y XIII toda la madera en forma de árboles comenzó a ser recolectada y la deforestación del lugar dejó al descubierto de nuevo toda la arena que se había almacenado los miles de años anteriores. A esto hay que sumarle la explotación minera (sobre todo de plata) que se comenzó a dar también. Toda una conjugación de efectos antrópicos que provocaron la pérdida del bosque y sacó a la luz al Desierto de Bledow.

En el siglo XX, todo cambió.

El siglo XX fue avanzando y tal basta extensión de territorio arenoso fue utilizado durante la Segunda  Guerra Mundial como campo de entrenamiento. De hecho, hoy en día existe una porción de terreno en la zona norte del desierto todavía es tierra militar.

Y a partir de los años 50, el ser humano quiso decidir el futuro de estas tierras y se llevaron a cabo procesos de reforestación que volvieron a transformar el desierto en un bosque en muchas zonas.

Sin embargo, hoy en día se pueden encontrar porciones de desierto de gran valor ecológico con ecosistemas meritorios de ser protegidos y que os queremos mostrar para que podáis valorar la importancia del lugar.

Cartel indicativo con los diferentes elementos de interés del Desierto de Bledow.
Cartel indicativo con los diferentes elementos de interés del Desierto de Bledow.

La biodiversidad del Desierto de Bledow.

En las zonas arenosas de Bledow se han creado con el paso del tiempo pastizales en las zonas de dunas que se encuentran como hábitat prioritario para la red Natura 2000. La mejor representación de las mismas las podemos encontrar en los alrededores del río Biale Przemsza. De hecho, la presencia de este río eleva aún más el valor ecológico del lugar aportando ecosistemas de interés por la presencia de especies animales y vegetales con diferente valor de protección.

Es justo en la zona de manantiales de este río donde, en la arenas bañadas por sus aguas limpias y claras, crece una planta endémica de Polonia y que cuenta en este espacio con una de sus mejores poblaciones. Se trata de la planta Cochleara polonica. Una plantita de pequeñas dimensiones y flores blanquecinas que apenas llama la atención, pero que eleva la importancia del lugar a un nivel superior.

Ejemplar en flor de Cochleara polonica.
Ejemplar en flor de Cochleara polonica.

Además de esta planta, el desierto posee otros elementos de interés como el Refugio Jurásico Central, unos valiosos bosques de hayas, y diferentes cuevas de origen calcáreo en las que se refugian diferentes especies de murciélagos de importancia europea.

En definitiva, el Desierto de Bledow será un lugar que no solamente os sorprenderá por el mero hecho de ser un desierto en Polonia, sino que además, si os decidís adentraros en él, descubriréis una serie de elementos naturales que seguro os van a gustar. Un mini-Sahara como lo bautizó la CNN.