Los beneficios de “pequeñas dosis” de naturaleza

Vivimos en ciudades caóticas. Nuestras vidas parecen ir al ritmo de la inmediatez. Pero en medio de las grandes urbes, aún sobreviven espacios verdes de bienestar. Nos sentamos en el parque y vemos como el viento acaricia nuestro rostro y mueve las hojas apaciblemente. Caminamos por los senderos y admiramos las plantas que nos rodean. Nos envuelven sus aromas. Pero… Un momento ¿Realmente los hacemos o sólo es una visión idílica de lo que no vivimos?

 

Recientemente, investigadores de las universidades de Queensland y Exeter,  encontraron que en el sur de Inglaterra hay una tendencia a la disminución de los niveles de depresión cuando los adultos pasan más tiempo en los parques cercanos a sus casas y los visitan con mayor frecuencia.

Pequeñas dosis de naturaleza

Los resultados de la publicación científica “Dosis de naturaleza cercana asociadas simultáneamente con múltiples beneficios para la salud”, sugieren que aquellas intervenciones que fomenten la exposición de los ciudadanos a la naturaleza cercana como es la de los parque urbanos e incluso unos niveles mínimos recomendados de vegetación en los vecindarios, podrían tener un impacto considerable en la salud de la población. Daniel Cox y sus colegas afirman que en Inglaterra “los ahorros potenciales asociados a mejorar la exposición a la naturaleza serían significativos dado que en 2007 se estimó que la depresión costó a la economía inglesa 7.500 millones de libras esterlinas en costos de salud y días de trabajo perdidos”.

dosis de naturaleza
Excursionistas recibiendo pequeñas dosis de naturaleza en la isla de El Hierro. En la ruta El bosque colgado.

¿Será que los médicos tendrán que empezar a recetarnos dosis de naturaleza para mejorar nuestra salud mental? ¿Cuándo las administraciones locales dejarán de planificar los espacios verdes de nuestras ciudades únicamente desde la perspectiva estética del pavimento? ¡Tal vez sea hora de pasar más tiempo en la naturaleza!

 

¿Qué tal revisar qué jardines botánicos tienes más cerca? ¿Por qué no apuntarte a una ruta por la naturaleza?

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Diana Carolina Acosta Rojas
Diana Carolina Acosta Rojas

Comentarios

Roberto Robles
8 octubre, 2017
Nunca he dudado de esa afirmación, la vida rodeada de naturaleza siempre es mejor. De todas formas me gustaría saber si ese estudio está basado en datos científicos (sustancias que desprenden los árboles que producen efecto en nosotros o cosas así) o es simplemente un estudio basado en estadísticas (8 de cada 10 personas que viven cerca de la naturaleza son más feclices). Si es lo primero le daría más credibilidad que a una mera estadística.
10 octubre, 2017
Es una excelente aportación para ayudar a la conservación de las áreas verdes. Muchas gracias.
Diana Carolina Acosta Rojas
11 octubre, 2017
Hola Fabián, estoy de acuerdo en que debemos conocer, debatir y divulgar este tipo de estudios que nos muestran evidencias del los efectos de la naturaleza sobre el bienestar de las comunidades humanas.
Diana Carolina Acosta Rojas
11 octubre, 2017
Buenos días Roberto Robles, cuando me topé con este artículo precisamente me interesó descubrir que métodos estaban detrás de sus conclusiones. Con respecto a ello, puedo contarle que en el material suplementario de la investigación se detalla el uso de cuestionarios sobre el estilo de vida urbana, en los que se incluyó una medición de la depresión basada en la Escala de depresión, ansiedad y estrés conocida como DASS 21. Adicionalmente, en el estudio se usaron métodos de sensores remotos con los que obtuvieron la información sobre la cobertura de vegetación de los parques de ciudad cercanos. Efectivamente, los investigadores no hicieron mediciones fisiológicas sobre las personas que participaron en la investigación, pero si sugieren que los mecanismos que pueden estar afectando positivamente la salud física son la regulación de la temperatura y la filtración de la contaminación por parte de la vegetación. En el caso de la salud mental, los investigadores citan el estudio científico del equipo de Marc Berman en el 2012, en el que se demuestra que personas con depresión que caminaron 4,5 kilómetros en un arboretum, mejoraron su cognición comparado con aquellas personas que transitaron la misma distancia en ambientes urbanizados.

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